Clasificado: Mayores de quince.
Tema:
Romance/Melodrama/Humor/Ciencia-Ficción.
Advertencias: Notas de la autora entre
paréntesis. Lemon.
Sinopsis: Puede que el Doctor ignore los
sentimientos de Jack, e incluso los suyos propios. La cuestión es que, una vez
haya hecho efecto la droga, no podrá negar nada.
TOMO 2
TORCHWOOD
JACK / TEN
CAPÍTULO 2
EL DOBLE
SENTIDO DE CORRER
-¡¿Qué?!-Caminó hacia atrás con las manos en alto- No, Jack. Ni se
te ocurra. Cada uno a su cuarto y no se hable más.
-¿Cómo? ¿Tienes habitación? Estoy deseando verla.-Rodeó sus
caderas con los brazos y sonrió pícaramente.
El Doctor sintió cierto dolor.
-Perdona.-Se disculpó Jack.
-Apártate.-Le apuntó con el destornillador sónico que sacó
instintivamente de su bolsillo- Ya he dicho que cada uno por su lado. ¿Cómo ha
podido afectarte tan rápido? No lo entiendo.
-No lo ha hecho. Aún no me ha llegado mi dosis.
-Eres peor de lo que recordaba.-Se sentó. Aunque más bien cayó y
guardó la apariencia.
Al parecer, el último hijo de Gallifrey estaba en estado
crítico... y pretendía ocultárselo al capitán. (Inútilmente, por supuesto).
Jack tomó en brazos al hombre flaco y trajeado.
-Dime dónde está. Yo te llevo.
El Doctor cerró los ojos y abrazó el cuello de Jack como si
estuviera a punto de caer dormido, pero en realidad estaba prácticamente
inconsciente y con sus mejillas sonrojadas. Fue entonces cuando al ex-agente
del Tiempo le hizo efecto la droga.
-Baja las escaleras. Mi habitación está junto a los C.O.E.
-¿Los C.O.E.? ¿Controles de Organización y Estética?- Comentó
caminando.
-¿Cómo crees que hago las habitaciones de la TARDIS?-Reclamó
agachando la cabeza sobre su pecho al bajar las escaleras- Tras esa
puerta.-Señaló con los ojos.
Jack atravesó dicha puerta entrando al cuarto del Doctor por
primera vez, y con él entre sus brazos. Había una cama de matrimonio
sencilla y de sábanas blancas. Le tumbó allí cuidadosamente. El Doctor
suspiraba respirando por la boca. Parecía que le costaba, que le faltaba el
aire. Y su cuerpo ardía.
La ventaja de las numerosas noches del capitán y su experiencia
era que, podía resistirse a una situación determinada. Pero tales encantos eran
irresistibles.
No ayudaba que él se colocara en el colchón bocabajo,
forzándose a sí mismo.
Jack estaba a punto de cruzar la puerta para marcharse, pero se
quedó mirando cómo él intentaba desatar sus pantalones con dificultad,
estremeciéndose. Su mano izquierda agarraba la almohada y parte de su rostro se
apretaba contra esta, mientras gemía desesperado. El capitán no pudo evitar
enviar una de sus manos bajo su pantalón. Le dolía, pero no quería marcharse.
¡Dios! ¡No podía perder esta oportunidad con el Doctor! Jamás iba a tener otra
igual.
-Jack...-Susurraba el Señor del Tiempo después del rápido
orgasmo.
Probablemente desconocía el hecho de que el nombrado continuase
allí, de modo que es absuelto de toda culpa por los sucesos transcurridos
después de sus palabras. Porque entonces fue cuando Jack se decidió a
aproximarse y sentarse a los pies de la cama. El Doctor se dio la vuelta algo
nervioso.
-¿Se... seguías aquí?
-¿Qué importa eso?- Sonrió dulcemente y se acercó cauteloso.
Le besó por primera vez en la noche, creando la unión de sus
húmedos labios. Se inclinó más y más, buscando acabar con el aire que interponía
sus cuerpos. Desabrochó despacio los botones de la chaqueta del Doctor y aflojó
su corbata. En poco tiempo, su ropa desapareció. Jack ya no llevaba puesto ni
su magnífico abrigo, ni sus tirantes, ni sus botas militares. (Y mucho menos
sus pantalones).
Se encontraba tumbado sobre él, y era real. No era un sueño ni una
fantasía, era real.
Sus lenguas jugaban dentro de sus bocas apasionadamente. El Doctor
pudo recuperar el aliento mientras Jack descendía por su cuello, dejando un
rastro. Continuó bajando acariciando cada parte de su cuerpo, casi temiendo
olvidarse de algo y no poder disfrutarlo. El pobre Señor del Tiempo
prácticamente agonizaba debido al increíble tacto del otro hombre. A su estado
crítico se había añadido un ingrediente terrible.
El capitán Jack Harkness.
Dios, ya se estremecía con facilidad por culpa de la droga… ¡Aquel
viejo agente del tiempo iba a volverle loco!
-¡Ah!-Exclamó cuando Jack atendió sus caderas urgentemente.
Echó el cuello hacia atrás con total brusquedad como acto reflejo.
<<Él no puede estar haciendo eso. Realmente él no
puede estar haciendo eso ahí>>.
-Jack… ahh… por favor…
El de ojos azules regresó inmediatamente a la altura del de ojos
oscuros y pelo desordenado.
-¿Ya me echabas de menos?-Susurró con un tono romántico y le besó
suavemente-No te preocupes. Voy algo lento porque no quiero que te duela.-Tomó
su cintura y le acercó con la poca fuerza que le quedaba en los brazos.
Lo hizo con sumo cuidado, que en su mayoría el Doctor creía
innecesario. A pesar de ello, la acción del capitán impacto bastante.
-A·ah… ¡Ahh!-Se exaltó arqueando su espalda. <<Se siente tan
bien…>>
-Doctor… ah…-Jack inclinó su torso para llegar hasta el amante en
caliente estado.
Le rodeó en un abrazo y continuó su fogoso juego mientras los
gemidos del Doctor se perdían en sus oídos, y viceversa. Sintió como los largos
y finos dedos se enredaban en su pelo castaño, exigiendo más.
-Jack… voy… a… Ah… ¡Ahh! ¡Ah!…
-Ah, ah, ah, ah… Doctor…
En el clímax, los gemidos del Doctor se convirtieron en gritos y
los de Jack, en suspiros de forzada respiración. Sus caderas se empujaron una
contra otra en un estremecimiento mutuo. Llegando ambos a un final intenso y
desesperado.
Entonces, el capitán se incorporó levemente para besar al otro hombre
una última vez, se apartó y recostó a su lado antes de recuperar el aliento. No
dijeron nada, hubo silencio. Cayeron rendidos al agotamiento, acurrucados en un
sueño profundo juntos.
El Doctor fue el primero, recostándose sobre el peso de Jack, y
este último se durmió seguido.
Un tiempo después, (desconocido ya que el sueño le desconcertó) el
Doctor fue abriendo los párpados, despertándose lenta y apaciblemente entre los
brazos cálidos del de ojos azules. Se apartó bruscamente, aguantando el dolor
en la cadera adquirido recientemente. Se incorporó como pudo y quiso largarse,
cuando Jack le detuvo.
-Suéltame, Jack. ¿Quién te manda?
-No opusiste mucha resistencia.-Sonrió pícaramente.
-Cállate. Por tu culpa me duele la espalda y no podré correr.
-Bueno, en mi opinión… eso que hicimos fue parecido a correr.-Se
rió del doble sentido.
-No me trates como si no supiera de lo que hablas, como antes… “No
te preocupes. Voy algo lento porque no quiero que te duela”.-Puso un tono
burlón en su voz.-¡Ni que fuera mi primera vez de esta manera!
(Se refiere a actuando como uke, en términos exactos)
-¿No lo era?-Los ojos del capitán se abrieron de par en par.
-¡Por el amor de la Navidad, Jack! ¡Tengo novecientos cuarenta y
cinco años! Creo que me dio tiempo.
-No lo sabía. Nunca sé nada. Contigo todo se averigua sobre la
marcha.
-No cuela. Voy a ducharme.-Finalmente se marchó.
Preparó ropa limpia y pudo comprobar el reloj. Estaba en lo cierto
en sus sospechas, había pasado la noche con Jack. Durmieron juntos. Lo sabía más que nada
porque nunca antes había estado tan despierto, ni dormido tanto. De hecho, no
dormía. ¿Para qué? ¿Despertarse de una pesadilla y darse cuenta de que es tu
vida? No.
Pero esta vez fue distinto, extraño. No tuvo pesadillas, ni
siquiera recordaba haber soñado nada.
<<Sé sincero contigo mismo>> Pensó y apoyó la cabeza
contra la pared.
<<Te gusta, te gusta, te gusta, te gusta. ¡Te gusta! ¿Por qué
no lo admites, viejo?>>
To Be Continued