CAPÍTULO DIEZ
- EL VIENTO
En la calle no había un alma, las
cortinas de las casas estaban cerradas, ni un sonido, ni un murmullo.
-Es domingo, la hora de la
siesta, en el barrio no hay muchos niños. Es eso, seguro. - Asintió Rory.
-Por supuesto que es eso. -
Afirmé.
La brisa era cada vez más fuerte,
casi viento, pero el sol seguía brillando.
-Me encanta esto. El viento en la
cara, el sonido que crea, las hojas de los árboles… - Fantaseó Amy.
-Doctor. - Me paré - Los árboles.
-Oh, dios mío…
-¿Doctor qué ocurre? ¿Qué pasa?
-Los árboles, las hojas se mueven
con el viento. Hoy hace viento. - Contestó.
-Sí, ¿y qué? - preguntó Rory.
-Que no lo hacen. No se mueven. -
Levanté la vista.
Un momento de inquietud hizo que
nos diésemos la vuelta y mirar a nuestros alrededores. El doctor intentó
registrar datos en el destornillador, y yo escaneé la zona en busca de algo
inusual con mi muñequera.
-El viento viene de frente, debe
tratarse de una absorción. - Supuse en voz alta.
-¿Una absorción causada por qué?
- Se giró.
-No hay nada detrás de nosotros.
- Contradijo la pelirroja.
-Nada visible. Nos han estado
siguiendo. - Contesté rápidamente.
-¿Quién nos ha estado siguiendo?
-¿No es obvio? Los que intentaron
matarme.
-Obviamente, lo consiguieron.
¡Corred!
Las calles no tenían obstáculos
que nos impidieran avanzar. El doctor abrió las puertas de un camión aparcado
que yo le indiqué. Nos escondimos en su interior y volvimos a cerrar la puerta.
-¿Por qué me has dicho que nos
metamos aquí? Pueden encontrarnos fácilmente.
-Debieron colocar en mi ropa un
dispositivo de seguimiento. Me siguieron hasta la Tardis y después hasta aquí.
Me utilizaron para encontrarte cuando supieron que continuaba viva. ¡Soy una
idiota! ¡Idiota! ¡Idiota!
-¿Quiénes son? ¿Quiénes nos
siguieron? - Preguntó Amy.
-Son ellos, doctor.
-No… No están aquí… ¡Dime que no
están aquí!
-¿Quiénes doctor? ¿Quiénes son?
-Los Dalecs.
-Lo siento. Si lo hubiera sabido
no te hubiese llamado, no me hubiese regenerado…
-No-digas-eso. ¿Me oyes? No
dejaré que vuelva a pasar.
-¿Los Dalecs son los que decían
‘exterminar’? - Comentó Rory animándome sin querer.
-De acuerdo. Este es el plan:
Vamos a abrir esa puerta, voy a desactivar el campo de invisibilidad, vosotros
dos iréis a la Tardis mientras nosotros alzamos bandera blanca, os enviaré las
coordenadas por mensaje telepático.
-¿Os vais a entregar mientras
nosotros huimos? Ni de coña. - Se cruzó de brazos la pelirroja.
-Amy, harás lo que te digamos por
una vez…
-No doctor. Así nunca se irá. -
Le aparté - Amy, escúchame. Estos son distintos a los otros, y tú lo sabes.
Podemos con ellos, pero necesitamos vuestra ayuda. Si nosotros nos rendimos,
nos llevarán a su base sanos y salvos. Una vez estemos allí no nos quedará
mucho tiempo, necesitaremos que pilotéis la Tardis hasta nosotros. Solo si lo
hacemos así, podremos con ellos.
Amy gruño y miró a Rory, el cual
ladeó la cabeza intentando convencerla también.
-Cuida de él. - Me dijo.
Bueno, sí. Lo de la exterminación será algo más tarde, pero pronto. No os preocupéis, trataré de llegar a tiempo. No me gusta nada ser impuntual. Y poned comentarios, puntuadme y criticadme todo lo que podáis. Desahogaros conmigo. Y no lo digo para que me piropeéis y aumentéis mi autoestima.
Tengo de sobra! Así que acabad con ella. Destruidme con vuestras quejas o con críticas constructivas, pero hacedlo!
;)
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