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domingo, 20 de mayo de 2012

Un mundo sin River Song

Perdón por el retraso de una semana, aunque sé que es imperdonable. Como no quiero ser una de esas que publican un mes tarde y solo se enrollan con una disculpa inútil, voy a proceder directamente a la presentación del capítulo de hoy. Descubriréis cómo se enfrentan Los Señores del Tiempo a una exterminación.



CAPÍTULO DIEZ -  EL VIENTO

En la calle no había un alma, las cortinas de las casas estaban cerradas, ni un sonido, ni un murmullo.

-Es domingo, la hora de la siesta, en el barrio no hay muchos niños. Es eso, seguro. - Asintió Rory.

-Por supuesto que es eso. - Afirmé.

La brisa era cada vez más fuerte, casi viento, pero el sol seguía brillando.

-Me encanta esto. El viento en la cara, el sonido que crea, las hojas de los árboles… - Fantaseó Amy.

-Doctor. - Me paré - Los árboles.

-Oh, dios mío…

-¿Doctor qué ocurre? ¿Qué pasa?

-Los árboles, las hojas se mueven con el viento. Hoy hace viento. - Contestó.

-Sí, ¿y qué? - preguntó Rory.

-Que no lo hacen. No se mueven. - Levanté la vista.

Un momento de inquietud hizo que nos diésemos la vuelta y mirar a nuestros alrededores. El doctor intentó registrar datos en el destornillador, y yo escaneé la zona en busca de algo inusual con mi muñequera.

-El viento viene de frente, debe tratarse de una absorción. - Supuse en voz alta.

-¿Una absorción causada por qué? - Se giró.

-No hay nada detrás de nosotros. - Contradijo la pelirroja.

-Nada visible. Nos han estado siguiendo. - Contesté rápidamente.

-¿Quién nos ha estado siguiendo?

-¿No es obvio? Los que intentaron matarme.

-Obviamente, lo consiguieron. ¡Corred!

Las calles no tenían obstáculos que nos impidieran avanzar. El doctor abrió las puertas de un camión aparcado que yo le indiqué. Nos escondimos en su interior y volvimos a cerrar la puerta.

-¿Por qué me has dicho que nos metamos aquí? Pueden encontrarnos fácilmente.

-Debieron colocar en mi ropa un dispositivo de seguimiento. Me siguieron hasta la Tardis y después hasta aquí. Me utilizaron para encontrarte cuando supieron que continuaba viva. ¡Soy una idiota! ¡Idiota! ¡Idiota!

-¿Quiénes son? ¿Quiénes nos siguieron? - Preguntó Amy.

-Son ellos, doctor.

-No… No están aquí… ¡Dime que no están aquí!

-¿Quiénes doctor? ¿Quiénes son?

-Los Dalecs.

-Lo siento. Si lo hubiera sabido no te hubiese llamado, no me hubiese regenerado…

-No-digas-eso. ¿Me oyes? No dejaré que vuelva a pasar.

-¿Los Dalecs son los que decían ‘exterminar’? - Comentó Rory animándome sin querer.

-De acuerdo. Este es el plan: Vamos a abrir esa puerta, voy a desactivar el campo de invisibilidad, vosotros dos iréis a la Tardis mientras nosotros alzamos bandera blanca, os enviaré las coordenadas por mensaje telepático.

-¿Os vais a entregar mientras nosotros huimos? Ni de coña. - Se cruzó de brazos la pelirroja.

-Amy, harás lo que te digamos por una vez…

-No doctor. Así nunca se irá. - Le aparté - Amy, escúchame. Estos son distintos a los otros, y tú lo sabes. Podemos con ellos, pero necesitamos vuestra ayuda. Si nosotros nos rendimos, nos llevarán a su base sanos y salvos. Una vez estemos allí no nos quedará mucho tiempo, necesitaremos que pilotéis la Tardis hasta nosotros. Solo si lo hacemos así, podremos con ellos.

Amy gruño y miró a Rory, el cual ladeó la cabeza intentando convencerla también.

-Cuida de él. - Me dijo.

Bueno, sí. Lo de la exterminación será algo más tarde, pero pronto. No os preocupéis, trataré de llegar a tiempo. No me gusta nada ser impuntual. Y poned comentarios, puntuadme y criticadme todo lo que podáis. Desahogaros conmigo. Y no lo digo para que me piropeéis y aumentéis mi autoestima. 

Tengo de sobra! Así que acabad con ella. Destruidme con vuestras quejas o con críticas constructivas, pero hacedlo!

;)

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