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domingo, 6 de mayo de 2012

Un mundo sin River Song

Hola, hola, hola. Es domingo y vengo algo justa de tiempo. Pero aquí tengo el capítulo 9. Sí, creo que se me está haciendo largo. Pero vosotros disfrutad. Es una comedia romántica en la que aparecerá algo de acción muy pronto. ¿O a caso os habéis olvidado de que el fic empieza con una mujer asesinada? Aquí interviene la primera pregunta: ¿Quién? ¿Quién es el que da muerte a una de las regeneraciones de Évolet?


No, todavía no os responderé. Por el momento tendréis que conformaros con un clásico ¿qué? del doctor en este capítulo.


CAPÍTULO NUEVE - UNA BROMA SIN IMPORTANCIA

La casa era acogedora y espaciosa, hogareña y a la vez moderna. Sin duda la mezcla de las personalidades que en ella vivían.

-Así que eres como él. - Interrumpió el silencio el hombre tímido.

Su voz siempre me había parecido temblorosa e insegura. Para mí siempre se trató de una figura pasiva y débil. Un alma que se deja llevar por el miedo, miedo de que otros sean más fuertes de lo que será jamás. Siempre, hasta que vi de lo que era capaz.
Cuando aquella a la que amaba se encontraba en peligro se convertía en un invencible soldado, en un caballero dispuesto a cabalgar a los confines del mundo, en un duro dispuesto a llorar. Cuando Amy estaba a su lado, procuraba mimarla como ella esperaba. Cuando Amy quedó atrapada en la pandórica, fue el romano de plástico quien la resguardó del fuego y de la lluvia. Cuando debía decir algo, sabía las palabras exactas.

Fue debido a estos pensamientos analíticos por lo que tardé en responderle.

-¿Por qué me miras así? - Me preguntó.

-Oh, disculpa. Se trata de un lapsus. Sí, soy como él.

-Sí. - Interrumpió Amy - El doctor tiene novia y parece serio, ¡cuidado!... Hagamos una orgía, me aburro. - Se tiró en el sofá.

Todos nos reímos excepto Amy. Y yo me quedé pensativa.

-¿Y por qué no un intercambio de parejas? - Sonreí. - Tú con Rory y yo con Amy.

Y acto seguido, el doctor se quedó serio y paralizado. Respondió seca y rápidamente.

-¿Qué?

-Tan solo era una pequeña broma, doctor. - Me acerqué a su oído y susurré - Sabes que ahora que te tengo no te cambiaré por nada.

-¿Salimos a dar un paseo? Quizá encontremos un alienígena o un monstruo por ahí - Volvió a aburrirse Amy.

-Está bien. En marcha. ¿Y mi destornillador?

Alcé una mano con el objeto en ella y soniqueé al aire. Lo había cogido de su bolsillo.
El doctor gesticuló de nuevo sus dedos y agarró el destornillador. Después se rió.

-Tienes que enseñarme a hacer eso.

Me alegro de que sigáis visitando mi blog y de que guste mi fic. Espero por vuestro bien que siga así xD.

Nos veremos la próxima vez. Hasta entonces, Whovians...

;)

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