Whovians' visits

viernes, 23 de marzo de 2012

Un mundo sin River Song

CAPÍTULO DOS  -  UNA NUEVA VIDA

-Apártate, Sathrafnugan.

Le dije el nombre que llevaba tantos años sin escuchar. El suyo. Su nombre.

Eso hizo que su rostro cambiara por completo y que permaneciese inmóvil unos segundos. Solo unos segundos. Solo hasta que Amy le reanimó. Y entonces volvió a insistir en ayudarme. Yo me levanté con la fuerza que me quedaba. Les grité que se apartaran. Le ordené al doctor que apartara a Amy, y lo hizo, pero él permaneció junto a mí. Seguí intentando convencerle de lo contrario.

-Apártate doctor. Sé que no me reconoces, pero dentro de ti sabes lo que me está pasando. Siempre duele más cuando está a punto de comenzar, es como una introducción a un libro, todos se la saltan menos nosotros. Cómo detestamos en estos momentos ser medio humanos, ¿eh?

Pegué un grito que le hizo sujetarme para no caerme. Miré mi mano, y él desvió su mirada hacia el mismo objetivo. Mi mano derecha estaba comenzando a brillar. Y entonces nuestros ojos se volvieron a cruzar, más sinceros que otras veces esa noche.

-Apártate doctor. Me estoy regenerando.

Salió corriendo hacia Amy alertado por otro de mis gritos. Él último de los que di aquella vez. Luego ese fuego que te rodea cuando pasas por esa experiencia empezó a arder. No es exactamente fuego, pero es la mejor manera de representarlo para un humano.

Yo no sabía si lamentar lo ocurrido antes de mi “cambio”. El doctor sentía una tremenda curiosidad por saber quién era yo de una vez por todas. Y Amy no hacía más que preguntarse qué es lo que había pasado.

-Vaya, parece que todo está en orden. Dos brazos, dos piernas. Una cabeza con sus respectivos ojos, nariz, boca, dientes… ¿Qué aspecto tengo?
Entonces me di cuenta de dónde estaba, y recordé todo de los últimos instantes de mi antigua vida.

-Disculpadme por todo lo ocurrido, pero necesitaba estar en la Tardis para regenerarme y… Sabía que tú no me recordarías, pero aún así, bueno. Me siento extraña. Y necesito agua. Voy a cambiarme de ropa, comprobar mi aspecto nuevo, y todo eso.

Me fui de allí al armario. Me miré en el espejo. Y busqué ropa nueva que fuese más con mi cara actual. Mis ojos se convirtieron a un azul tan claro como transparente y casi blanco, a juego con unas pestañas completamente negras. Mi pelo era castaño oscuro, ondulado y corto, casi el mismo que el del capitán Jack.

Me puse unos pantalones negros a rayas con tirantes negros y una camisa de manga corta blanca. Pensé en complementarlo con un sombrero estilo gángster y una chaqueta de cuero, pero dado que en la Tardis hacia buena temperatura, solo me puse el sombrero por el momento. Acompañé mi rostro con un rimel y sombra de ojos negros, y un brillo de labios.

-Espero que solo me la cojas prestada-dijo el doctor escondido detrás de mí.

-Lo lamento, pero me la voy a quedar. Me gusta como he quedado-me reí.

Luego deje de sonreír, y pasé a bajar la cabeza y contener mi tristeza porque sabía que él no me recordaba.

-Ya sé quién eres-dijo entonces.

Hasta la próxima semana. Vendré con el tercer capítulo.
;)

No hay comentarios:

Publicar un comentario