Aquí está el tercer capítulo, donde descubriréis quién es para el doctor esta dama que ha aparecido de repente. En el próximo capítulo de la semana que viene descubriréis aún más. Pero debo seguir advirtiendo que todo es ficción.
CAPÍTULO TRES - EL RECUERDO
-Ya sé quién eres-dijo entonces.
Mi rostro se iluminó de sorpresa y felicidad. Me decía a mí misma que estaba pasando lo que yo creía que nunca pasaría. Me recordaba. Hasta ese momento yo me había metido en la cabeza que él nunca recordaba a nadie que creía muerto o muy atrás. Y me había limitado a seguirle de lejos y pasar desapercibida, para solo aparecer cuando fuese el momento oportuno. Lamentablemente para mí ocurrió que morí.
-Ha sido difícil, teniendo en cuenta que no nos vemos desde hace más de novecientos años.-se acercó.
-Hoy hacen mil ochenta y siete. Felices mil ciento cuatro.-le desee feliz cumpleaños.
-Gracias Évolet. Felices mil ciento cuatro.-Me devolvió el saludo.-Recuerdo ese cumpleaños, hace mil ochenta y siete. Fue el mejor y tuvimos el mejor regalo.
Sostuvo mi barbilla entre el índice y el pulgar.
-Sí, ¿lo recuerdas?-cogí su mano palma a palma y entrelazamos los dedos.
Desde ese momento su voz empezó a acunarme suavemente con cada palabra que salía de su boca.
-¿Cómo olvidarlo? Nuestro décimo séptimo cumpleaños, Decidimos engañar a todo el mundo y pasarlo solos. Nos fuimos al descampado que mi padre le arrebató al tuyo en esa partida de ajedrez. Por la noche ese césped se volvía azul, y ese azul se reflejaba en el plateado de las hojas de los árboles bajo los que nos tumbamos. Y bueno, ¿hace falta que siga?
-Te ha faltado un pequeño detalle.-le reproché pícaramente.
Entonces comenzó a tararear en mi oído la canción que escuchamos aquella noche. Y que envolvió nuestros cuerpos.
Nos vemos en el finde que viene.
;)
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