Whovians' visits

jueves, 23 de agosto de 2012

Un Mundo sin River Song

Al fin traigo el epílogo que da un fin armonioso y tranquilo a este fanfic, el primero que publico. Espero que más que un final abierto, signifique que la aventura de los amantes no termina ahí. Sino que deja claro que todavía les espera una vida plena. Por supuesto que es el final, y no pienso escribir más sobre el mismo tema, pero quería que no acabase triste y dramáticamente, al contrario. Deseaba que terminase... con sencillez y estimulantemente. Disfrutad, por favor, eso me haría muy feliz. ^.^


EPÍLOGO

-¡Doctor, Voz!-Sonreía Amy con el bebé en sus brazos mientras nos habría la puerta.

-¡Los Pond!-Saltamos a un abrazo y pasamos a dentro.

-Este sí que es un gran regalo de navidad.-Dijo Rory.

-¿De veras? Yo creo que el mejor regalo es el que sostienes, Amy.-Señalé a la pequeña Pond.

-Se llama Melody.-Nos presentó Amy.-Pero pasad de una vez u os vais a congelar. ¡Brrzz!

Sentados en el sofá de su nuevo hogar sonreíamos cual comedia romántica americana, ¡pero qué demonios! La felicidad es lo que tiene, ¿qué importa lo demás? La chimenea daba el calor necesario, la comida ya estaba servida, y la casa tenía hipoteca. En fin, si para los Pond eso resultaba aburrido y les aterraba… entonces sería la más grande y la más terrorífica de las aventuras.

Pero para el Doctor y para mí la aventura y la grandeza está en las estrellas, las cuales brillaban está noche como la magnífica luz radiante de la que goza y presume el corazón de la Tardis. Entonces me di cuenta y me asomé a la ventana.

-Doctor, ¿te has fijado?-Le sonreí mientras miraba curiosa a través del cristal-Está nevando.

-Sí, pero lo más importante es que… está nevando de verdad.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Un Mundo sin River Song

Esta historia llega con un sorprendente final. 
¿Sorprendente? Sí. ¿Final? ¡No! Porque este fanfic no termina aquí. Aún quedan por leer, no solo este 14º capítulo, sino también el 15º y el grandioso epílogo. Querid@s Whovians, bienvenidos a los últimos actos de mi primera gran obra. Espero que sea de vuestro agrado.


CAPÍTULO CATORCE - SIEMPRE HAY OTRA OPCIÓN

La sala estaba en llamas, los Dalecs escandalizados, y la Tardis aterrizaba en el centro de la habitación. Rory y Amy salían de ella para recogernos. El Doctor quiso ayudarme, pero mi cuerpo estaba sujeto a la máquina en aquella silla extraña y los controles no funcionaban. La máquina se había sobrecargado y sencillamente explotado, ni el destornillador sónico podía sacarme de allí.

-Vete.-Dije valientemente.

-¿Qué? No. No pienso dejarte. Ni soñarlo. Conseguiré sacarte de aquí.

-Sabes que es imposible. Sal de aquí, el mundo te seguirá necesitando aunque yo ya no esté a tu lado. Vete.

-No… no puedo dejarte… ¡No puedo dejarte aquí!-Gritó en un llanto.

-Resurgí de las cenizas una vez, pero antes tuve que morir ¿recuerdas? Creo que estuvo bien, pero mientras duró.

-No… no…

-Shh. Vete, vete y ódiame. Ódiame porque no seguí contigo. No porque huyas eres un cobarde. Si no te vas, moriré sabiendo que tú también mueres. Déjame, como último deseo, ver cómo huyes hacia las estrellas una vez más. Velas por mí, y no me seas fiel. Es lo único que necesito saber.
Me besó de nuevo, un beso de despedida… como en las comedias románticas de los humanos. Bueno, un drama. Vi como desaparecía entre las llamas y cruzaba las puertas de la Tardis con mis ojos llorosos, de los que una lágrima no pudo evitar escaparse.

Morí escuchando los frenos de la Tardis que el Doctor dejaba puestos al despegar, y los gritos de los Dalecs maldiciendo a aquel que los había vencido una vez más en una batalla que nunca acaba. 


Y como penitencia por mi tardanza, os ofrezco un 2x1 y os ruego que continuéis bajando en la página para llegar al 15º capítulo. En cuanto vuelva a coger conexión a internet, publicaré el epílogo, corto y estimulante. 

CAPÍTULO QUINCE - FIN
Supongo que todo tiene un fin… Pero este no me gustaba para el desenlace de mi vida.

En el último segundo, siempre en el último segundo es cuando el verdadero la verdadera historia toca a su fin. Una película no termina cuando empiezan los créditos, no. El verdadero y gran final siempre espera hasta después de todas esas letras ordenadas y aburridas. El verdadero y gran final siempre es sorprenderte, y lo sorprendente de mi historia es que renací de mis cenizas dos veces y no solo una. Dos veces.
En el último segundo, una idea llegó a través de mi mente en un intento de sobrevivir.

¿Qué morí entre las llamas? ¿Morí? ¿Cómo iba yo a morir? Soy una Mujer Señor del Tiempo, soy eterna, ¡soy La Voz!

Ordené a los Dalecs que me liberaran, y así lo hicieron. Les ordené que me teletransportaran hasta el armario de la Tardis junto con ellos, y así lo hicieron.

Entonces, El Doctor se encontraba en el corazón de la Tardis en la sala de control, junto con la pareja de recién casados.

-¿Qué ocurre? ¿Por qué tienes lágrimas en los ojos? ¿Dónde está ella?-Le atosigaba Amy.

-Doctor…-Insistió Rory.

El Doctor estaba tirado en el suelo, sentado incómodamente y apoyando la espalda en el panel de mandos, exhausto y con gesto triste y cansado en su mirada.

-Ella está… No me dejó… Ella está…

-Cambiándose después de un día agotador. Tú también deberías hacer lo mismo, viejo.-Sonreí desde detrás de ellos y haciendo una aparición sublime, junto con los Dalecs detrás.

-¿Cómo…? ¿Tú estabas…?-Tartamudeó mientras se levantaba sorprendido.

-Vamos, cariño, sabes que siempre me gustaron las grandes entradas.

-¿Y ellos?

-Tenías razón. Como tú dices: siempre hay otra opción. Reprogramé sus existencias al completo, borré sus archivos y todas las copias, los enlaces de comunicación entre ellos y con su nave, etc. etc. Puedes comprobarlo tú mismo. No queda nada de los Dalecs, ni siquiera lo orgánico, creo.

El Doctor se aproximó a las máquinas con destornillador sónico en mano y se dispuso a escasearles.

-Enhorabuena, un trabajo impecable. Y dime, ¿todo esto se te ocurrió antes o después de que me fuera?

-¿De verdad me creerías capaz?
-No.

-Entonces, ¿te gusta tu regalo? Me refiero a que son tuyos, claro.

-No gracias, yo ya tengo mi ejército. ¿Es una despedida?

-Pff… Sí. Necesitaba saber que sabías que yo existía, pero necesito sentir que no estoy atada a ti.

Él asintió totalmente serio.

-¡No idiota! Es una broma. ¿Cómo voy a irme ahora? Viviremos aventuras a través del espacio y el tiempo. Tú y yo. Y algún que otro humano al que enamoremos. Porque… es una relación abierta, ¿no?

-¡Ja, ja, ja! Chica mala.-Me besó.

Este es el verdadero y gran final: risas compartidas, amigos, amor, las estrellas… y el sonido de los frenos de la Tardis.


sábado, 11 de agosto de 2012

Un Mundo sin River Song


CAPÍTULO TRECE - ¿QUIÉN ERES?

-Los Dalecs no necesitan multiplicarse. Pero la forma para multiplicarnos es útil. Será extraída de vuestras mentes y luego seréis exterminados.

-Totalmente de acuerdo.-Me crucé de brazos.

-¿Pero qué estás haciendo?-El Doctor siguió susurrándome- ¿Qué intentas?

-Si intentan acceder a mi mente puedo revertir el proceso y acceder yo a las suyas. Ya sabes lo buena que soy con ese tipo de cosas, era mi entrenamiento preferido allá en los principios de la Guerra del Tiempo.-Le contesté.

-¿Para qué revertir el proceso? ¿Para qué introducirte en sus mentes?

-Sencillamente para acabar con ellos.

-No.

-Doctor, sé que estás en contra del genocidio pero, dado que yo te he perdonado uno, tú podrías perdonarme este.

-Ni se te ocurra.-Me señaló con el dedo índice-No. No puedes. No debes.-Puntuó.

-¿No debo? Lo siento Doctor, pero creo que hasta tú entiendes que no se puede tratar con semejante raza.

-Sí que se puede. Recuerda el Dalec Caan, evolucionó. Tú lo sabes.

-Un Dalec, Doctor, uno. Un guisante amarillo en medio de muchos verdes.

-Pero puede ocurrir.

-Y hasta que ocurra, ¿cuántas vidas correrán peligro? Doctor, sé quién eres. Te quiero por cómo eres, te amo por cómo eres. No intentes tener compasión de algo que sabes que no lo merece. Y tampoco intentes ser quien no eres.-Seguí a los Dalecs.

-Yo sé quién soy y por qué soy así. ¿Y tú?-Me agarró el brazo, pero no me detuvo.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Un Mundo sin River Song


CAPÍTULO DOCE - LA HUÍDA

-Correr implica una huída. Vosotros huís por miedo. Los Dalecs no sienten miedo, no sienten nada. Somos seres supremos.

-¡Oh, cállate! ¿No ves que estamos hablando los seres inteligentes?-Se burló el doctor.

-La inteligencia de los Señores del Tiempo no es igualable a la inteligencia Dalec.

-Tienes mucha razón. No nos llegáis ni a los talones.-Caminó el doctor de aquí para allá.

-Está aumentando el nivel de seguridad en la voz del doctor. Los archivos indican que se está llevando a cabo un plan de huída.

-¡Oh qué listo! ¿De verdad no tenéis otra frase? “Los archivos indican…” Es algo anticuado, y repetitivo.

Mientras el doctor hablaba, yo me comunicaba con Rory y Amy telepáticamente. Los Dalecs tenían razón, nuestro plan se estaba llevando acabo y de forma exitosa. El doctor sabía entretener.

-El Doctor debe ser exterminado.

-Oh, exterminar, exterminar… Todo el mundo tiene hobbies, ¿pero exterminar?

-¡Exterminar, exterminar!

-Bueno, bueno. ¡Vale! Pero responded a esto: ¿de qué os serviría exterminarme?

-Los Dalecs exterminarán todas las razas inferiores. Todo lo que no sea Dalec debe ser exterminado.

-Ya, eso ya lo he oído antes. Pero solo sois cinco. ¡Solo cinco contra el resto del universo!-Me introduje en la conversación una vez terminada la tarea.

-Los Dalecs somos seres supremos.

-Pero inferiores en número.

-El número no es relevante. Los Dalecs somos seres supremos.

-Seres supremos que no saben multiplicarse.-Cuando dije aquello, el doctor me miró extrañado.-Venga, no me digáis que no os habéis parado a pensarlo. Multiplicaros a vosotros mismos. Pero, claro, los seres supremos del universo necesitan a los inferiores para hacerlo. Esa es la razón por la que no debéis matarnos.

-¿Pero qué estás diciendo?-Me susurró enfadado el doctor.

-Confía en mí, por favor.-Hice una pausa y de nuevo me dirigí a los Dalecs.-¿Y bien? Dalecs, ¿os interesa mi propuesta? Pensadlo bien y decidme una respuesta. Tomaos el tiempo que necesitéis.

ME DECLARO FUJOSHI


 Esto está dedicado a todos los Otakus, Fudanshis y Fujoshis, para que dejemos a un lado nuestras diferencias si es que en algún momento las hemos tenido, y nos unamos para defendernos. Defender nuestros derechos, nuestras ideas y preferencias como cualquier otra persona tiene derecho a hacerlo.

Reclamo a aquellos que más de una vez han tenido que luchar contra sus padres o incluso sus amigos y vecinos para defender lo que somos. Reclamo incluso a los que no se atreven a hacerlo o a asimilar lo que son.

¿Quién no se ha topado alguna vez con que han retirado sus vídeos favoritos del youtube? ¿Quién no ha visto también los comentarios de estúpidos hipócritas quejándose de “semejante majadería”? ¿Quién no se ha sentido ofendido por quejas de “la gente normal”?

Si es cierto que cada vez somos más, y también es cierto que cada vez nos extendemos más, pero también es cierto que cada vez nos temen más. Y me quedo con la misma cara que vosotros. ¿Temor? Sí, temor. Porque desconocen lo que somos. El no saber o conocer algo lleva al ser humano a temerlo, solo por instinto. Pero, ¿qué instinto es aquel que hace a los demás sufrir?

Puede que esté exagerando, ¿pero hay o no hay gente a la que le hayan dado palizas por menos? Pregunten a cualquiera de nosotros, o mírense al espejo si es necesario. Pero por muchos insultos, por muchas palizas, no vamos a dejar de ser lo que somos.

Nos gusta el manga, el anime, los doujin y hasta los fanfics. Nos gusta el shojo, el shõnen, el shojo-ai, el shõnen-ai, el yaoi, el yuri, a algunos incluso el ecchi, el hentai, y el shottakon. También nos gusta el japonés, hacer cosplay y representar nuestras escenas favoritas de nuestras series y ovas favoritas. ¿Y qué?

Es hora de que dejemos de denunciar los vídeos, y empezar a denunciar a aquellos que sí lo hacen. Porque tenemos derecho a ver, escuchar y leer lo que nos gusta. Y los que trabajan tan duro para el público del que nos enorgullecemos ser, también se merecen un respeto, ¡porque viven de eso igual que nosotros no podemos vivir sin ello!

¡Porque tenemos que aprender a respetarnos y debemos empezar porque los demás nos respeten también! Y aquel que no lo haga, no evolucionará con el resto de la humanidad, sino que se quedará atrás como los fascistas, homófobos, racistas y demás desechos que se crearon a lo largo de los años.

Así que me declaro Friki, Otaku y Fujoshi. ¿Algo que objetar?