¿Sorprendente? Sí. ¿Final? ¡No! Porque este fanfic no termina aquí. Aún quedan por leer, no solo este 14º capítulo, sino también el 15º y el grandioso epílogo. Querid@s Whovians, bienvenidos a los últimos actos de mi primera gran obra. Espero que sea de vuestro agrado.
CAPÍTULO CATORCE -
SIEMPRE HAY OTRA OPCIÓN
La sala estaba en llamas, los
Dalecs escandalizados, y la Tardis aterrizaba en el centro de la habitación.
Rory y Amy salían de ella para recogernos. El Doctor quiso ayudarme, pero mi
cuerpo estaba sujeto a la máquina en aquella silla extraña y los controles no
funcionaban. La máquina se había sobrecargado y sencillamente explotado, ni el
destornillador sónico podía sacarme de allí.
-Vete.-Dije valientemente.
-¿Qué? No. No pienso dejarte. Ni
soñarlo. Conseguiré sacarte de aquí.
-Sabes que es imposible. Sal de
aquí, el mundo te seguirá necesitando aunque yo ya no esté a tu lado. Vete.
-No… no puedo dejarte… ¡No puedo
dejarte aquí!-Gritó en un llanto.
-Resurgí de las cenizas una vez,
pero antes tuve que morir ¿recuerdas? Creo que estuvo bien, pero mientras duró.
-No… no…
-Shh. Vete,
vete y ódiame. Ódiame porque no seguí contigo.
No porque huyas eres un cobarde. Si no te vas, moriré sabiendo que tú también
mueres. Déjame, como último deseo, ver cómo huyes hacia las estrellas una vez
más. Velas por mí, y no me seas fiel. Es lo único que necesito saber.
Me besó de nuevo, un beso de
despedida… como en las comedias románticas de los humanos. Bueno, un drama. Vi
como desaparecía entre las llamas y cruzaba las puertas de la Tardis con mis
ojos llorosos, de los que una lágrima no pudo evitar escaparse.
Morí escuchando los frenos de la
Tardis que el Doctor dejaba puestos al despegar, y los gritos de los Dalecs
maldiciendo a aquel que los había vencido una vez más en una batalla que nunca
acaba.
Y como penitencia por mi tardanza, os ofrezco un 2x1 y os ruego que continuéis bajando en la página para llegar al 15º capítulo. En cuanto vuelva a coger conexión a internet, publicaré el epílogo, corto y estimulante.
CAPÍTULO QUINCE -
FIN
Supongo que todo tiene un fin…
Pero este no me gustaba para el desenlace de mi vida.
En el último segundo, siempre en
el último segundo es cuando el verdadero la verdadera historia toca a su fin.
Una película no termina cuando empiezan los créditos, no. El verdadero y gran
final siempre espera hasta después de todas esas letras ordenadas y aburridas.
El verdadero y gran final siempre es sorprenderte, y lo sorprendente de mi
historia es que renací de mis cenizas dos veces y no solo una. Dos veces.
En el último segundo, una idea
llegó a través de mi mente en un intento de sobrevivir.
¿Qué morí entre las llamas?
¿Morí? ¿Cómo iba yo a morir? Soy una Mujer Señor del Tiempo, soy eterna, ¡soy
La Voz!
Ordené a los Dalecs que me
liberaran, y así lo hicieron. Les ordené que me teletransportaran hasta el
armario de la Tardis junto con ellos, y así lo hicieron.
Entonces, El Doctor se encontraba
en el corazón de la Tardis en la sala de control, junto con la pareja de recién
casados.
-¿Qué ocurre? ¿Por qué tienes
lágrimas en los ojos? ¿Dónde está ella?-Le atosigaba Amy.
-Doctor…-Insistió Rory.
El Doctor estaba tirado en el
suelo, sentado incómodamente y apoyando la espalda en el panel de mandos,
exhausto y con gesto triste y cansado en su mirada.
-Ella está… No me dejó… Ella
está…
-Cambiándose después de un día
agotador. Tú también deberías hacer lo mismo, viejo.-Sonreí desde detrás de
ellos y haciendo una aparición sublime, junto con los Dalecs detrás.
-¿Cómo…? ¿Tú estabas…?-Tartamudeó
mientras se levantaba sorprendido.
-Vamos, cariño, sabes que siempre
me gustaron las grandes entradas.
-¿Y ellos?
-Tenías razón. Como tú dices:
siempre hay otra opción. Reprogramé sus existencias al completo, borré sus
archivos y todas las copias, los enlaces de comunicación entre ellos y con su
nave, etc. etc. Puedes comprobarlo tú mismo. No queda nada de los Dalecs, ni
siquiera lo orgánico, creo.
El Doctor se aproximó a las
máquinas con destornillador sónico en mano y se dispuso a escasearles.
-Enhorabuena, un trabajo
impecable. Y dime, ¿todo esto se te ocurrió antes o después de que me fuera?
-¿De verdad me creerías capaz?
-No.
-Entonces, ¿te gusta tu regalo?
Me refiero a que son tuyos, claro.
-No gracias, yo ya tengo mi
ejército. ¿Es una despedida?
-Pff… Sí. Necesitaba saber que
sabías que yo existía, pero necesito sentir que no estoy atada a ti.
Él asintió totalmente serio.
-¡No idiota! Es una broma. ¿Cómo
voy a irme ahora? Viviremos aventuras a través del espacio y el tiempo. Tú y
yo. Y algún que otro humano al que enamoremos. Porque… es una relación abierta,
¿no?
-¡Ja, ja, ja! Chica mala.-Me
besó.
Este es el verdadero y gran
final: risas compartidas, amigos, amor, las estrellas… y el sonido de los
frenos de la Tardis.
me ha encantado tu fanfic, excepto por algunas cosas, que daleks se escribe con c, no con k, lo tenia que decir xD
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