CAPÍTULO DOCE - LA
HUÍDA
-Correr implica una huída.
Vosotros huís por miedo. Los Dalecs no sienten miedo, no sienten nada. Somos
seres supremos.
-¡Oh, cállate! ¿No ves que
estamos hablando los seres inteligentes?-Se burló el doctor.
-La inteligencia de los Señores
del Tiempo no es igualable a la inteligencia Dalec.
-Tienes mucha razón. No nos
llegáis ni a los talones.-Caminó el doctor de aquí para allá.
-Está aumentando el nivel de
seguridad en la voz del doctor. Los archivos indican que se está llevando a
cabo un plan de huída.
-¡Oh qué listo! ¿De verdad no
tenéis otra frase? “Los archivos indican…” Es algo anticuado, y repetitivo.
Mientras el doctor hablaba, yo me
comunicaba con Rory y Amy telepáticamente. Los Dalecs tenían razón, nuestro
plan se estaba llevando acabo y de forma exitosa. El doctor sabía entretener.
-El Doctor debe ser exterminado.
-Oh, exterminar, exterminar… Todo
el mundo tiene hobbies, ¿pero exterminar?
-¡Exterminar, exterminar!
-Bueno, bueno. ¡Vale! Pero
responded a esto: ¿de qué os serviría exterminarme?
-Los Dalecs exterminarán todas
las razas inferiores. Todo lo que no sea Dalec debe ser exterminado.
-Ya, eso ya lo he oído antes.
Pero solo sois cinco. ¡Solo cinco contra el resto del universo!-Me introduje en
la conversación una vez terminada la tarea.
-Los Dalecs somos seres supremos.
-Pero inferiores en número.
-El número no es relevante. Los
Dalecs somos seres supremos.
-Seres supremos que no saben
multiplicarse.-Cuando dije aquello, el doctor me miró extrañado.-Venga, no me
digáis que no os habéis parado a pensarlo. Multiplicaros a vosotros mismos.
Pero, claro, los seres supremos del universo necesitan a los inferiores para
hacerlo. Esa es la razón por la que no debéis matarnos.
-¿Pero qué estás diciendo?-Me susurró
enfadado el doctor.
-Confía en mí, por favor.-Hice
una pausa y de nuevo me dirigí a los Dalecs.-¿Y bien? Dalecs, ¿os interesa mi
propuesta? Pensadlo bien y decidme una respuesta. Tomaos el tiempo que
necesitéis.
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