Whovians' visits

sábado, 26 de enero de 2013

Saga:Amor Fuera de Contexto


Clasificado: Mayores de siete.
Tema: Romance/Melodrama/Humor/Ciencia-Ficción.
Advertencias: Notas de la autora entre paréntesis.
Sinopsis: Al final, esta historia es otro romance más al que se le añaden pequeñas locuras. En este epílogo, Jack y el Doctor viajan de una vez por todas a la constelación de Príapo. Qué pena que siempre tengan que salir huyendo. ¿Cuál será la duodécima regeneración del Señor del Tiempo?

TOMO 3

ADIÓS POND
JACK / ELEVEN

EPÍLOGO FINAL
LA ETERNIDAD SE VIVE BIEN 

Los años transcurrieron, pero no rápidamente. Se agradecía.

Las visitas a River fueron cada vez menores, hasta que quedó atrás y tuvo su propio final en esta historia.

-Sírveme una copa, guapo.-Dijo Jack sentado a la barra.

El capitán estaba en Joxmaden (por fin), en la constelación de Príapo. El Doctor le había llevado como regalo de cumpleaños. Le perdió de vista poco antes de entrar al bar. Lo más seguro es que estuviese corriendo por ahí.

-Toma, de ese tipo de ahí.-El barman señaló detrás.

Jack pudo distinguir a su Doctor, en su décima regeneración.

<<Así que se despidió, después de todo>>

En la nota ponía un nombre: Alonso. El Doctor señaló al chico sentado a su lado. Era joven y guapo. Iba vestido con traje de marinero. Pudo ver como el Doctor se marchaba y se despidió de él con un saludo militar.

-Hola, Alonso.

-¿Cómo sabes mi nombre?

-Soy algo vidente.

-¿En serio?

El chico ya había caído a sus pies cuando, el Doctor de su presente apareció.

-¡Jack!…-Antes de terminar su frase se interpuso entre ambos-¿Qué haces? Y… hola, Alonso.

-Solo estaba diciendo hola.-Cambió la expresión y se dirigió al joven-Lo siento, estoy con él.

Alonso se fue y regresaron a la conversación original.

-¿Qué pasa, Doc?

-Parece que he hecho algo mal, malo. Una mujer…

-¿Rubia?-El Doctor asintió ante la pregunta-Otro planeta del que nos echan.-Suspiró Jack-Venga…

Al cabo de unos minutos, volvían a la TARDIS huyendo. No sabían cómo, la policía ya les estaba persiguiendo para someterles al castigo mayor.

-¡¿Cuál es ese castigo mayor?!-Dijo el capitán mientras corría.

-Digamos que es mejor conservar todas las partes del cuerpo intactas. ¡Corre!

Desgraciadamente, justo antes de cerrar las azules puertas de Sexy, uno de los disparos acertó al Hijo de Gallifrey.
-¡Doctor!-Le sostuvo Jack.

Este al que nombró, con sus últimas fuerzas puso en marcha la TARDIS y pulsó (en contra a su normal vanidad) los estabilizadores (también conocidos como los aburridores) azules.
Cayó sobre el asiento, agonizando.

-¡Doctor! ¿Estás bien? ¿Puedo hacer algo?

-¡Ahh!… Tengo una posibilidad, pero…-Gruñó, apretando los dientes con fuerza y una mano contra el corazón izquierdo-… tienes que apartarte.

-Me quedaré aquí.-Dijo con voz consoladora.

Una luz cegadora surgió del cuerpo del Señor del Tiempo. Acto seguido, fue desvaneciéndose. Y dio paso a la duodécima regeneración de su Doctor.
Al abrir los ojos, Jack quedó totalmente sorprendido.

-¿Qué? ¿Cómo me veo?-Su nueva voz era dulce y grave a la vez, muy atractiva por encima de todo.

-Te ves… increíble.

-Eso suena bien. ¡Y soy humano! Es decir, aspecto humano… exteriormente.-Sonrió contemplando las partes de su cuerpo a las que alcanzaba su vista-Dos piernas, brazos, manos… muñecas finas y dedos finos y largos. ¡Eso es nuevo! Hombros, cuello… nariz pequeña. Ojos… ¡Dos! ¡Y grandes!… Y pestañas. ¿Mi pelo…? ¿Soy pelirrojo?-Tiró de un mechón de pelo de su flequillo para poder verlo-¡¡Soy pelirrojo!! ¡Mira, Jack! ¡¡Al fin soy pelirrojo!!

-Personalmente, los pelirrojos no son mi tipo.

-¿Qué? ¿Cómo puedes decir eso? Los pelirrojos son geniales. ¡Parece que les arde la cabeza!

-Ya.-Arqueó una ceja-Gracias a Dios, no eres pelirrojo.
-No. Mira. Sí soy pelirrojo.-Señaló su pelo, agachando la cabeza.

-No. … … Eres pelirroja.

Un espejo lo confirmó.   

(Todos sabíamos que iba a ocurrir. Sus genes humanos provienen de su madre, una mujer. Algún día adquiriría ese aspecto, ¿no?)

El Doctor tendrá que pasar esta vida como una mujer. Al menos, es pelirroja.
THE END
(?)

domingo, 20 de enero de 2013

Saga: Amor Fuera de Contesto


Clasificado: Mayores de siete.
Tema: Romance/Melodrama/Humor/Ciencia-Ficción.
Advertencias: Notas de la autora entre paréntesis. Spoilers de la temporada siete.
Sinopsis: ha quedado claro que Jack y el Doctor al fin tendrán su final feliz, pero alguien sigue casado. ¿Qué pasaría si River, la querida esposa del Doctor, apareciera de repente y se enterase de todo?

TOMO 3

ADIÓS POND
JACK / ELEVEN

CAPÍTULO 4
RIVER SONG

Habían transcurrido dos días, sol y luna de pura pasión desatada. Momentos irrepetibles y felicidad infinita que no cesaría por muchos obstáculos que se presentasen. Era hora de aventuras y viajes en la cabina azul más grande por dentro, de huídas de alienígenas que querían conquistar el mundo y de estrellas brillantes. Aunque primero debían pedir disculpas y desearle lo mejor a una visita esperada en silencio.

-¿A dónde quieres ir, Jack?-Sonreía de oreja a oreja, frotándose las manos.

-No lo sé. Dímelo tú, pajarita roja.-Rio el capitán, tirando ligeramente de la tela atada a su cuello.

-¡Eh!... Las pajaritas molan.-Pareció un puchero su gesto.

Definitivamente se trataba de un niño al que nadie debía robarle la piruleta.

Entonces, las luces de la TARDIS comenzaron a parpadear casi ilusionadas. Sonidos agudos y timbres extraños podían escucharse envolviendo el interior de la nave. Los objetos, botones y palancas de la consola se movían por sí solos como si estuvieran bailando.

-¿Qué ocurre, vieja amiga?-Preguntó el Doctor acariciándola.

Sintió una pequeña quemadura en el bolsillo interno de la chaqueta, y sacó el papel psíquico con una mueca confusa.

-¿Qué pasa, Doc?-Jack se inclinó y pudo leer dos palabras.

<<Hola cielito>>

-Un mensaje muy claro. ¿Quién te manda notas picantes? Has tardado muy poco en ponerme los cuernos.-Se burló señalándole con el dedo índice.

-No seas idiota.-Apartó su mano-¡Es de mi mujer!

-Oh… River.-Dijo despreocupado.

-¿Qué significa “oh… River”?-Preguntó el Doctor, histérico. Aunque luego ignoró a Jack y le ordenó que sostuviera una palanca mientras él abría las puertas de la TARDIS.

En un destello de luz producida por la energía eléctrica del manipulador del vórtice, apareció River rente a él. Agarró su mano y tiró de ella hacia dentro.

-Hola, cielito.-Sonrió ella, tan coqueta como siempre.

-Eso ya lo has dicho, querida. ¿Qué ha sido esta vez?

-Oh, ya me conoces. He estado por ahí, rompiendo las reglas, jugando al ratón y al gato…

-¿Y quién era el ratón?

-Ja, ja, ja. Tú siempre tan locuaz.-Enarcó una ceja-¿Estamos solos?-River sacó su diario de su cinturón, pasó alguna página y se dispuso a comprobar en qué etapa de la vida de su marido se encontraba ahora.

-No hace falta. Ya ha pasado todo.-Bajó la mirada.

-¿Todo? ¿1969, Jim el pez, los monjes sin cabeza…?

-Incluso los ángeles llorosos y la vieja Nueva York.-De nuevo, esa mirada anciana se dirigió hacia ella.

-Oh, cielo. Lo siento, lo siento mucho.

-Ya pasó, River. Recibí su página en la última página del libro. Fue feliz y amó a Rory, y tú… sobreviviste.-Sonrió, y cambió por completo de tema-¿Te hablé de Jack?

Por supuesto, el ojiazul continuaba detrás de la consola, observando y escuchando todo lo que tenía lugar.

-¿El capitán Jack? ¿Jack Harkness? Lo mencionas un par de veces y solo para quejarte de él. ¿Por qué…?

-¡Ah! Con que, me insultas a mis espaldas.-Intervino dejando a la mujer con la boca abierta y soltando la palanca que se había dedicado a sostener. De esta manera, obligó al Doctor a cerrar la puerta rápidamente antes de ser absorbidos por el vórtice del tiempo.

El moreno saludó a la doctora Song mientras tanto.

-Capitán Jack Harkness, y tú debes ser River.-Sonrió flirteando, besando su mano como si nada hubiese pasado.

-Ya entiendo por qué te odia.-Le dijo ignorando la histeria del Doctor, solo le miró de reojo y susurró a Jack-Odia que le hagas perder el control. Aunque supongo, Jack, que tú y yo sabemos que ese odio y rabia son excitación en realidad.-Volvió a subir el tono de voz.

-Me caes bien.-Le guiñó un ojo.

El Doctor no lo soportó. (Obviamente porque tenían razón)
Sus manos aún seguían estrechándose  desde el saludo, e intentó separarlas cogiéndolas de las muñecas. Recibió una fuerte descarga inmediata al tacto. Los tres se apartaron bruscamente.

-¿Qué ha sido eso?-Preguntó Jack, aturullado.

-Debe de tratarse de mi manipulador del vórtice, es muy testarudo.

-¿Tu qué?

-¡Pues claro!-El Doctor llevó sus manos a la cabeza-El manipulador del vórtice. Jack, déjame ver tu muñequera.

-¡Eh!-Exclamó el capitán.

-Lo que yo decía.-Dijo el hombre de Gallifrey, esperando que lo hubiesen entendido-Son los mismos. Dos puntos de la historia distintos que se encuentran en un mismo espacio al mismo tiempo. ¡Tened cuidado de no acercaros demasiado!

-¿Por qué tienes tú mi muñequera?-La miró.

-¿Tú eres el ex-agente del tiempo al que se la robé?-Le señaló.

-Oh, piensa, River.-Suspiró-No pudiste verle. Deberás explicarnos dónde fue y cuándo.

-Dorium le tenía preso y le puso en venta. Me venía muy bien en ese momento un manipulador del vórtice teniendo en cuenta lo que nos esperaba. ¡Compruébalo en mi diario!

-Da igual. Ya tendremos tiempo para eso, en otro momento.-Les detuvo Jack-Doc, concéntrate en lo que estamos.

-Oh, sí. Esto…-Se recolocó la pajarita-River, tengo que decirte que…

-¿Prefieres que se lo diga yo?-Jack puso los ojos en blanco.

-¡No! Yo seré mucho más delicado.

-Una cosa es delicado y otra es lento. Es para hoy, no para el Rostro de Boe.

-¡Déjame! Solo… déjame.-Suspiró llevándose las manos a la cara.

-¿Qué ocurre, cielito?-Preguntó River, impaciente.

-River, yo… Jack… Pff… Qué difícil.

-De verdad que odio estar casada con Dios que tiene la cara de un niño de doce años, y si encima te comportas como tal…-Puso los ojos en blanco y los dos hombres presentes fruncieron el ceño-De acuerdo, no os torturaré más… tortolitos.

-¿Qué? ¿Lo sabías? ¿Desde cuándo? ¡¿Y por qué demonios me dejas seguir hablando?!

-Porque me encanta hacerte rabiar, cariño.

-¡Ja, ja! Me gusta esta mujer. ¿Se puede saber qué hiciste para conquistarla?

-Bueno, puede que lo mismo que contigo.-Respondió algo enfadado, pero sonriente.

-Muy gracioso.

-¿A que sí?-Se enderezó la pajarita-River, contesta.

-Tuve un pequeño encuentro con el rostro de Boe. Me hizo llamar poco después de que me sacaran de la prisión. Me contó una historia sobre un amante en común.-Dirigió sus ojos al Doctor, pícaramente-Demasiado dramática para mi gusto en sus inicios, pero preciosa en el desenlace. Él me dijo que debía ir a Nueva York en 1938, con el manipulador del vórtice, a ayudar. Y que, un tiempo después, tendría este encuentro.

-Según parece, tengo una lista de recados interminable para mi futuro yo.-Puntuó Jack.

-¿Y…?

El Doctor no creyó necesario terminar de hablar, pero River quería la pregunta formulada al completo.

-¿Qué piensas de… nosotros?-Señaló a Jack y a sí mismo, apretando los ojos con fuerza, vergonzoso.

-Ya os he dicho que la historia era preciosa.-Hizo una pausa y habló al capitán-Sé que serás un buen niñero.

-Descuida.-Rió.

-Pero sigo casada con él. Le quiero en casa de vez en cuando.

El Doctor pellizcó con los dientes su mejilla en el interior de su boca, haciendo ver que movía su mandíbula de lado a lado con una sensación de humillación que comenzaba a cobrar cierta rutina y… extraño placer.

-Si me disculpáis, no quiero producir una paradoja pasando demasiado tiempo aquí. Doctor…-Se despidió con un beso-Jack…-Le guiñó un ojo, Jack le correspondió y River se marchó.

-Eh, ¿qué ha sido eso?-Señaló el Doctor, nervioso de nuevo.

-¿El qué?-El capitán se hizo el tonto.

-Lo he visto. El guiño de ojos. ¿A qué ha venido, eh?

-¡No sé de qué me hablas!-Se encogió de hombros.

-¡Sabes perfectamente de lo que estoy hablando!

-Eres un histérico.

-¡El guiño de ojos, Jack!

-Celoso.

-¡No soy celoso! Explícame qué…

Las quejas del Señor del Tiempo fueron interrumpidas por un beso apasionado. Al separar sus labios, los brazos de Jack continuaron rodeando su cintura.

-Vale, quizás… solo un poco… tal vez algo celoso.

-¿Ves? No era tan difícil.

To Be Continued

viernes, 11 de enero de 2013

Saga Amor Fuera de Contexto


Clasificado: Mayores de trece.
Tema: Romance/Melodrama/Humor/Ciencia-Ficción.
Advertencias: Notas de la autora entre paréntesis. Lemon (ligero), tal vez demasiado empalagoso para algunos.
Sinopsis: dormir es el mayor milagro que Jack le ha otorgado al Doctor, y ni siquiera le importa no poder explicarlo. El título lo dice todo.

TOMO 3

ADIÓS POND
JACK / ELEVEN

CAPÍTULO 3
LA DIFERENCIA ENTRE EL AMOR Y EL SEXO

El Doctor se despertó en un ambiente cálido, entre las sábanas y los brazos de Jack. Podía sentir como los dedos se enredaban dulcemente en su cabello. Estaba acurrucado junto a él, apoyando la cabeza en su pecho. Ni siquiera abrió los ojos, pero Jack supo que ya no dormía.

-Buenos días.-Sonrió levemente el de ojos azules.

-Hola.-Le correspondió, e hizo una pausa antes de volver a hablar-Eché de menos esto.

-¿El qué?

-Dormir.-Rió-Quiero decir que solo hemos dormido.-Se acomodó de lado.

-¿Por qué?-Se colocó de la misma forma-¿Quieres hacer algo más?

-No. Es decir… sí. Es solo que…

Un silencio no silencioso, inundado por el sonido del aliento al salir de sus bocas, se incorporó junto a miradas que parecían ser constantes permisos concedidos.

-…las otras veces fueron tan…

De nuevo se aproximaban sus rostros con expresión serena y tranquila, muy despacio.

-…forzadas, tan…

Rozaban la punta de su nariz con la otra, se encontraban al borde de un contacto intenso y profundo, sincero.

-…rápidas…-La frase del Doctor, que se había alargado por suspiros, terminó con otro de estos, exhalado justo antes de culminar dos bocas en un beso inconcebible.

Una vez más, se rodearon en un tierno abrazo. Me atrevería a decir tímido y sencillo, casi inocente. El espacio entre ellos dejó de existir. Nada les separaría nunca, más que su propio final. El Doctor no podía concebir lo maravillosas que eran las manos de Jack y sus caricias. Sus labios aún seguían unidos cuando empezó a ceder el más joven. Los brazos del Doctor rodeaban el cuello del capitán, y ambas manos se encontraban en su nuca. Jack estaba medio ladeado sobre él, deslizaba las yemas de sus dedos en las caderas del otro hombre. Y pronto, deshizo el beso para trasladarse a su cuello y su pecho.

Resultaba extraño para el Doctor ver su cuerpo tan viejo y usado, y que a Jack le resultase tan nuevo y lo tratase como una frágil figura de cristal. Acababa sintiéndose como tal, pero le agradaban sus mimos. ¿¿Desde cuándo se comportaba él mismo de esa manera??… Cediendo a los encantos de ese hombre de ojos azul intenso… Aunque en realidad era Jack el que caía rendido ante él. Su piel suave, sus ojos verdes y sus labios finos rojizos entrecerrados, su pecho que se alzaba y descendía acompasado por la respiración.
Sí, es cierto. Ambas mentes perdían la batalla  contra la belleza de sus cuerpos. Y a su vez, ambos cuerpos eran vencidos por el tacto y calor compartidos.

Indescriptibles, innombrables movimientos que seguían un mismo ritmo… ¡no se sabe cómo, porque no tenía sentido! Tres corazones se hallaban en la misma habitación y sobre la misma cama. Tres que extrañamente, no necesitaban luchar por una paz que ya poseían. En verdad era diferente, totalmente distinto de otros encuentros desesperados. El acto que llevaron a cabo juntos no fue lujurioso, lascivo, ni impulsado por una desazón incontrolable.

Hicieron el amor.

Y terminó con susurros que contenían sus nombres.


To Be Continued

miércoles, 9 de enero de 2013

Saga: Amor Fuera de Contexto


Clasificado: Mayores de siete.
Tema: Romance/Melodrama/Humor/Ciencia-Ficción.
Advertencias: Notas de la autora entre paréntesis.
Sinopsis: estar en un sueño apacible y despertar en una pesadilla es horrible, pero todo eso cambiaba cuando dormía con Jack. ¿Dónde despertará el Doctor?

TOMO 3

ADIÓS POND
JACK / ELEVEN

CAPÍTULO 2
UN SUEÑO OLVIDADO 

Al cabo de la noche, el nuevo Doctor se despertó con un vacío a su lado, un frío hueco en una alcoba desconocida. Había tenido un sueño que no lograba recordar, y una nítida imagen de Jack en la TARDIS inundaba sus pensamientos. Miró a su al rededor. No pudo reconocer nada.

<< ¿Dónde estoy? ¡¿Y por qué solo llevo puestos los pantalones?!>>

Fue entonces cuando oyó unos ruidos de lo que parecía ser la cocina.

-¿Jack?-Preguntó inseguro.

-Buenos días, dormilón.-Acudió a su llamada junto con el desayuno.

-¿Qué es? ¿Té?-Curioseó.

-Y trozos de plátano. Cuando te conocí, adorabas las bananas. Luego, odiabas las peras y te encantaban las galletas. Y la única cosa  en común que han tenido tus regeneraciones es el té… y las patatas fritas, así que… No sé que es lo que te gusta y lo que no, ahora.

-Odio las manzanas, aunque adoro los palitos de pescado  con… natillas.-Rió entre dientes-Y me siguen encantando las bananas, gracias.

-Disculpa que te trajera aquí, Doc.-Continuó hablando mientras él comía-Pero no sabía donde estaba tu cuarto en esa nueva TARDIS.

-No pasa nada, no te disculpes. No importa. Pero hay una cosa que sí es muy relevante. Tengo una pregunta, Jack.-Le miró a los ojos, seriamente-Quiero que la contestes con total sinceridad. No recuerdo ni lo que he soñado esta noche y quiero, necesito que me digas… por qué no llevo el resto de mi ropa.

-Eh… ¿De verdad no te acuerdas de lo que soñaste?-El Doctor negó con la cabeza-Pues tenía toda la pinta de ser una pesadilla. <<O eso, o un sueño erótico>> -Pensó- No dejabas de moverte y estabas ardiendo. Y hablabas.

-¿Hablaba… en sueños?-Tartamudeó-Y… ¿qué decía?

-…-Jack esperó para dar una respuesta-Mi nombre.

Por más que él lo intentaba, no podía recordar el maldito sueño. Pero no fue una pesadilla. Si algo sabía sobre sí mismo con seguridad, era que con Jack no tenía pesadillas. Eso dejaba únicamente la posibilidad de que el sueño fue…

-Jack, ¿dices que estaba ardiendo? ¿Por eso me quitaste…?

-Sí, y te tapé con la mante. No dejabas de moverte, ya te lo he dicho. Doctor…-Intentó desviarse del tema-¿Dijiste que estás casado?

-Buena, en realidad… sí, digamos que sí. Con River, pero… cuando Amy y Rory murieron…

-¿Quiénes son?-Le interrumpió.

-Amelia Pond. Fue la primera persona a la que vi con esta cara. Rory se casó con ella, el señor Pond. Tuvieron una hija, Melody. La secuestraron y transformaron en una psicópata –Resaltó sus palabras con odio-Le obligaron a matarme. Afortunadamente, improviso bien. No lo entiendo muy bien, pero ella se enamoró de mí. Me casé con ella algo obligado, la verdad. Nos divertimos… hasta que llegaron los ángeles.

-¿Los ángeles llorosos? Tuve alguna experiencia con ellos.-Recordó Jack.

-¿Y tú? ¿Te casaste? Lo dudo, pero… con algo te entretendrías.

Jack sonrió levemente y salió de la habitación como alma que lleva el viento, al tiempo que el Doctor terminaba de desayunar. Al volver, traía consigo un sobre. Lo abrió y fue mostrándole las fotos de su interior. El Doctor apartó la bandeja y comenzó a vestirse.

-Me casé, más de una vez. Tuve una hija y… un nieto. Murió por mi culpa, y jamás me lo perdonaré. Tuve algunas aventuras y romances imposibles. Este era mi equipo en Torchwood. Owen y Tochi siempre estuvieron enamorados, pero ambos tenían demasiado miedo. Gwen es esta de aquí. El de su lado es su marido, y el bebé es su hija. Él es Ianto. Él y yo… compartimos demasiado. Murió, pero al menos estuve con él.-Dijo bajando el tono, con la conciencia intranquila de tantas almas sobre su espalda.

El Doctor le miró, siendo él el piadoso ahora, con esos ojos jóvenes y a la vez viejos y agotados. Los mismos que Jack.

-Mírate.-Sonrió levemente-Eres yo.

-Algo mayor, Doc.-Rió.

-Sí, pero es lo mismo. Siempre estuve enamorado de ti, Jack. Pero, como tú dijiste una vez, nunca me doy cuenta de lo importante… hasta que ya es demasiado tarde. ¿No?-Se acercó para despedirse.

Cedió un corto y pequeño, pero sincero beso, en los labios del capitán. Acto seguido, caminó fuera de la casa. Se encontró con la TARDIS justo en la puerta. Al parecer no se equivocó en las coordenadas al aparcar, como había supuesto.
Acarició la puerta azul de la misteriosa cabina, la abrió suavemente y un brazo conocido le detuvo.

Era Jack y su abrigo militar sonriendo alegremente, impaciente y nervioso.

-Nunca es demasiado tarde.

lunes, 7 de enero de 2013

Saga: Amor Fuera de Contexto


Clasificado: Mayores de siete.
Tema: Romance/Melodrama/Humor/Ciencia-Ficción.
Advertencias: Notas de la autora entre paréntesis. Spoilers temporada siete.
Sinopsis: Pasaron años tras su último encuentro, y la razón le decía a Jack que el Doctor no volvería. Las cosas ocurren cuando menos las esperas, ¿no es así?

TOMO 3

ADIÓS POND
JACK / ELEVEN

CAPÍTULO 1
TENGO SUEÑO

La TARDIS aterrizaba frente a él, y no podía creerlo. El hombre que tanto le hizo llorar regresaba ahora, después de todo este tiempo. Pero, ¿por qué?

Las puertas azules de aquella máquina tan singular se abrieron con el chasquido de dedos particular de un hombre en especial.

<<Sí. Es la TARDIS>> Pensó.

Aunque había cambiado. El interior era más luminoso y el suelo de la consola, de cristal. La sala de control principal no dejaba de hacer ruidos, por supuesto.

Una parte de Jack esperaba ver el rostro del Doctor y echarle en cara todo lo que podrían haber sido y hecho a lo largo de las estrellas, sencillamente para vengarse y marcharse para dejarle atrás de una vez por todas. Sin embargo, el rostro del que esperaba no apareció.
En su lugar, halló a un hombre aún más joven… de pelo castaño y ojos verdes apenados y temerosos, de labios finos y piel dulcemente pálida.

No hay duda de que se trataba del Doctor, con esa forma de vestimenta tan característica.
La camisa se notaba apretada contra el torso por los tirantes rojos, y en el cuello por la pajarita a juego. Los pantalones negros no le llegaban a los tobillos ni de lejos, y eso resaltaba los extraños mocasines con algo de tacón masculino. También pudo ver una chaqueta marrón echada en el asiento, con el destornillador sónico sobresaliendo del bolsillo interno izquierdo.

-¿Te regeneraste?-A lo que el Doctor respondió con una risa forzada y corta.

-Lo siento, Jack. Es lo que he venido a decirte. Lo necesitaba, a pesar de saber que no me perdonarás. Yo… morí, Jack.

-Eso ya lo veo. Tal vez si me hubieses llevado contigo, tú no…

-No, Jack, no. Fueron los Oods, ellos me dijeron que mi canción llegaba a su fin. El Amo volvió, los Señores del Tiempo iban a resurgir y traer a Gallifrey de vuelta. Los envié a la muerte otra vez, pero a cambio di mi vida. Iba a pasar, ¡tenía que pasar! Yo no quería que estuvieras allí.

-Hubiese estado a tu lado, siempre. Hace años de eso, Doctor. Al menos, para mí.

Al oír sus palabras, incluso él se preguntó qué diablos hacía allí. Le había dejado atrás por temor a que muriera por su culpa, y ahora regresaba por cobardía y egoísmo tras haber puesto a otros en su lugar. Se odiaba a sí mismo por hacer que se repitiera la misma historia con tantos inocentes.

-Tengo mil doscientos años, Jack. Pasaron muchas cosas. Amy y Rory. El Big Bang dos, reinicié el Universo. Me casé con River. Ella me mató en el desierto de Utah. Me borré a mí mismo de todo archivo en el Tiempo y el Espacio. Ahora todos se han ido. Vuelvo a estar solo.

La TARDIS movió una de sus palancas en forma de queja.

-Tú eres la excepción, vieja amiga.-Sonrió tristemente al tiempo que la acariciaba.

-Has estado ocupado, por lo que veo. Yo también. Los 4·5·6, Ianto… Gwen se casó y ahora tiene una niña preciosa. La gente no podía morir y yo sí. Torchwood acabó Estoy solo, Doctor.

El hombre joven se acercó temeroso, casi temblando y con ojos llorosos. No se atrevía a mirarle a la cara. Era la primera vez que le veía así, como un niño que no tiene a dónde ir. No podía dejarle solo, él nunca debía estar solo. Le estaba suplicando piedad, consuelo. Pero no iba a tomar la iniciativa, de modo que el capitán le abrazó con fuerza. El Doctor apoyó su cabeza contra el pecho de Jack y desató sus lágrimas. Compartió el abrazo rodeándole de igual forma.

-Lo siento. ¡Dios, lo siento tanto! ¡Perdóname, Jack!

-Shh… sh…-De sus ojos azules cayeron pocas gotas de agua salada.

Sostuvo entre sus brazos el pequeño cuerpo arrodillado con él, enredando los dedos de una de las manos en su pelo. Se balanceaban ligeramente como cuando se mece a un bebé para que deje de llorar.

-Lo siento. Lo siento mucho.-El volumen de su voz fue disminuyendo, y se convirtió en pequeños suspiros.

-Ya está, Doctor. Estoy aquí.

Para cuando quiso darse cuenta, el Doctor dormía profundamente.
Le tomó sujetándolo de las piernas y la espalda (Como aquella primera vez) Se puso de pie. Pensaba en llevarlo a su cuarto, pero… ¿dónde estaba ahora su cama? Tomó la rápida decisión de llevarle hasta su casa, ya que estaba justo en frente. Abrió las puertas de la TARDIS de una difícil patada y se disculpó al segundo.

-Lo siento, querida. No volveré a hacerlo. –Se encargó de que estuvieran bien cerradas al salir.

Continuó abriéndose paso hasta su propia habitación y tumbó al Doctor despacio sobre el colchón. Pero el castaño se aferraba a él, no quería soltarle aún estando dormido. De forma que se recostó junto al Doctor.

 To Be Continued

viernes, 4 de enero de 2013

Saga: Amor Fuera de Contexto


Clasificado: Mayores de siete.
Tema: Romance/Melodrama/Humor/Ciencia-Ficción.
Advertencias: Notas de la autora entre paréntesis.
Sinopsis: Lo que parece ser el final, no es más que apariencia. Un anuncio que aparece como profecía debe cumplirse, y supondrá una despedida. Aunque este no es más que otro falso final.

TOMO 2

TORCHWOOD
JACK / TEN

EPÍLOGO
EL SONIDO DE LOS TAMBORES

La triste y romántica historia había terminado cómicamente. Ambos serían felices. Por fin obtendría felicidad de una vida de eternas e innombrables desdichas. Sin duda existía un gato encerrado, pero no le prestaba ni quería prestarle atención. Fue entonces, cuando menos lo esperaba, cuando la muerte llamó a su puerta.

<<Llamará cuatro veces>> Dijo el Ood con unos ojos que le parecieron indiferentes e inertes.

Se asustó y huyó. Eso es lo que hace el Doctor. No se lo dijo a Jack. Simplemente, un día le habló del planeta Joxmaden en la constelación de Príapo. Pero en verdad, aterrizó en Cardiff junto a la sede de Torchwood… tan solo unos minutos después de cuando se había marchado. Jack fue el primero en salir.

-Ahora te sigo.–Le dijo-Se me olvidaba el abrigo. –Le dijo.

Para cuando el capitán se dio cuenta, era demasiado tarde. Tras de sí, el Doctor había cerrado la puerta con una mueca de tristeza. Pudo oír como el que amaba aporreaba la puerta gritando su nombre. Sabía que se aferraría a la TARDIS en el vórtice y lo atravesaría desde el exterior, como ya hizo una vez. Activó los escudos, echando a Jack atrás y tirándole al suelo. Despegó. Huyó.

La TARDIS pudo ver cómo su ladrón iba perdiendo el control sobre sí mismo, cayendo de rodillas sobre su suelo. Se sentó y abrazó sus propias piernas contra su pecho, para después poder hundir la cabeza entre sus rodillas y ocultar su rostro lleno de lágrimas. Sollozando temiendo que el Universo pudiera oírle.
A su vez, la TARDIS observó como el viejo Jack maldecía y se preguntaba por qué.

La cabina permaneció en silencio, escuchando, dejando a ambos el tiempo que necesitaban para desahogarse.

Aunque… seguía sin entender el comportamiento humano.

To Be Continued

jueves, 3 de enero de 2013

Saga: Amor Fuera de Contexto


Clasificado: Mayores de siete.
Tema: Romance/Melodrama/Humor/Ciencia-Ficción.
Advertencias: Notas de la autora entre paréntesis.
Sinopsis: La ira del Doctor se debe solo a su ego, la culpa no es de Jack. Deberá afrontar sus sentimientos y sus miedos más profundos, porque Jack no se rendirá ahora. Por otro lado, él no sabe de su futuro y el Doctor ya lo ha visto.

TOMO 2

TORCHWOOD
JACK / TEN

CAPÍTULO 3
PATATAS FRITAS

No sabía qué hacer, y eso era nuevo. Numerosas preguntas vagaban por su mente.

Primero: ¿cómo comportarse después de haber compartido el lecho? Y segundo: ¿qué hacer? ¿Podría Jack seguir siendo su compañero? ¿Y si acababa tan tristemente o peor que Rose?

Él recordaba los momentos con ella. La pequeña e inocente Rose Tyler era ya solo un recuerdo melancólico. Jack era el presente.
No era que no lo admitiese, es que no quería admitirlo.
¿Cómo terminaría todo para ellos?

Dos inmortales sin nombre viajando juntos a través de las estrellas como héroes perseguidos… sonaba muy bien, como el título de un libro brillante. Pero… ¿y el final?

Envuelto en sus pensamientos, ya se había vestido y estaba sentado frente a los controles de la TARDIS. El capitán le sacó de su letargo paseándose con su aura militar, y esos tirantes que fijaban la camisa azul a su piel…
<<¡Dios, cállate!>> Se dijo en su mente, y bajó la mirada frustrado.

-¿Sigues enfadado conmigo? Lo siento.-Suspiró Jack, culpable.

-No es culpa tuya, fue la maldita droga.

Cada vez que coincidía con esos ojos azules, no podía mantener la vista al frente.

-Lo sé.-Caminó hasta estar lo suficientemente cerca para coger sus manos cálidamente- Te estoy pidiendo disculpas porque la primera vez de este cuerpo no debería haber sido así.-Jack rió ante el ceño fruncido del Doctor- Sé distinguir un cuerpo “no estrenado”. Puede que no fuese tu primera vez como Señor del Tiempo, pero lo era para esta regeneración. Por eso digo que lo siento. De haberlo sabido, no lo hubiese hecho, te hubiese seguido esperando… para siempre, supongo.

<<No creo que me hayas estado esperando precisamente>> Recordó cada vez que Jack saludaba a alguien.

-No deberías esperar a nadie. ¿Por qué esperarme precisamente a mí?

-Es increíble que nunca veas lo obvio, algo tan sencillo. Doctor, te quiero.

El Doctor jamás pensó que eso pudiera suceder. Siempre le bastó con fingir que no sabía nada, que no sabía el amor que las personas de su al rededor llegaban a sentir por él. Pero no con Jack. A él nada le detendría.

Suspiró. Demasiadas cosas traspasaban su cabeza, y era la primera vez en mucho tiempo que estaba cansado de ese modo. Debía ser honesto, enfrentarse al problema y sacarlo todo para estar en paz consigo mismo…

-Yo…

Pero no pudo.

Jack esperó tranquilo. Había esperado miles de años, podía esperar un poco más. (Homenaje a Harry Potter).

-Yo… siento muchas cosas por ti, pero entre ellas no está el amor. Lo siento mucho, Jack.-Mintió para prever un posible final trágico… por enésima vez, y miró hacia otro lado.

-¿Y de verás piensas que podía tragarme eso?- Jack le miró con una mueca de desaprobación- ¿Sabes? Ahora es cuando salen a la luz mis años demás. Lamento informarte de que soy mayor que tú, viejo. Pasaron muchas cosas mientras no estabas.

-Está bien. ¿Quieres la verdad?- Se levantó con brusquedad y convicción.

(Eso afectó al dolor de su cadera, pero lo disimuló como pudo)

-Pues ahí va… Rostro de Boe. Sé cosas, Jack. Cosas que solo un viajero del Tiempo sabe, que averigua sin querer cuando juega con el pasado, el presente y el futuro. Cosas que quiero decir y… ¡gritar! Pero no puedo Jack. Sencillamente, no puedo.-Una lágrima recorrió su mejilla, la cual quiso ocultar intentando salir corriendo de allí.

-No me importa.-Dijo con voz grave y le detuvo agarrando su brazo- Ni me importa que te importe. Me da igual lo que sepas sobre mi pasado o mi futuro, mi vida, mi inmortalidad o mi muerte. Lo único que ahora significa algo para mí es mi presente… contigo.

-¡¿Por qué no te rindes Jack?!-Separó su brazo con fuerza- Es fácil. Es tan fácil abandonarme. Solo ríndete. Solo te pido eso. ¡Maldito seas! Porque haciendo esto… diciendo esto, me lo pones aún más difícil y más doloroso porque… ¡Dios! ¡Te he visto morir, Jack! Estuve allí.

-Eso confirma que estarás conmigo hasta el final, y que no te dejaré marchar.

La mirada de Jack era tan seria y sincera que llegaba a causar temor. La cara del Doctor estaba empapada en su propio llanto, pero él no lloraba. Sus ojos azules, aún siendo tan hermosos, se hallaban tan secos… Sus lágrimas se habían desgastado hace mucho, ya no le quedaba ninguna.
En la profundidad de esa mirada pudo percatar el doble de lo que sus amigos habían observado tantas veces en él mismo. La vejez, y consigo el peso que esta conlleva.

Era cierto que aquel capitán ex-agente del Tiempo convertido en timador, perdido en la Segunda Guerra Mundial y rescatado por el hombre de Gallifrey… era más viejo que él por cientos de años de diferencia.

-La única pregunta que tengo, “Dos corazones”, es… ¿cuánto tiempo nos queda? Porque quiero aprovecharlo.- Jack se abalanzó, agarró la cintura del Doctor y la empujó contra la suya.

Los ojos oscuros del menor se abrieron de par en par y sus párpados fueron cayendo, al igual que sus labios, antes los encantos del capitán.

Al separarse para recuperar el aliento, y por extraño que parezca, no pudo pensar más que en el hambre que tenía.

-¿Patatas fritas?

To Be Continued