Clasificado: Mayores de siete.
Tema:
Romance/Melodrama/Humor/Ciencia-Ficción.
Advertencias: Notas de la autora entre
paréntesis.
Sinopsis: estar en un sueño apacible y
despertar en una pesadilla es horrible, pero todo eso cambiaba cuando dormía
con Jack. ¿Dónde despertará el Doctor?
TOMO 3
ADIÓS
POND
JACK
/ ELEVEN
CAPÍTULO 2
UN
SUEÑO OLVIDADO
Al cabo de la noche, el nuevo Doctor se
despertó con un vacío a su lado, un frío hueco en una alcoba desconocida. Había
tenido un sueño que no lograba recordar, y una nítida imagen de Jack en la
TARDIS inundaba sus pensamientos. Miró a su al rededor. No pudo reconocer nada.
<< ¿Dónde estoy? ¡¿Y por qué solo
llevo puestos los pantalones?!>>
Fue entonces cuando oyó unos ruidos de
lo que parecía ser la cocina.
-¿Jack?-Preguntó inseguro.
-Buenos días, dormilón.-Acudió a su
llamada junto con el desayuno.
-¿Qué es? ¿Té?-Curioseó.
-Y trozos de plátano. Cuando te conocí,
adorabas las bananas. Luego, odiabas las peras y te encantaban las galletas. Y
la única cosa en común que han tenido
tus regeneraciones es el té… y las patatas fritas, así que… No sé que es lo que
te gusta y lo que no, ahora.
-Odio las manzanas, aunque adoro los
palitos de pescado con… natillas.-Rió
entre dientes-Y me siguen encantando las bananas, gracias.
-Disculpa que te trajera aquí,
Doc.-Continuó hablando mientras él comía-Pero no sabía donde estaba tu cuarto
en esa nueva TARDIS.
-No pasa nada, no te disculpes. No
importa. Pero hay una cosa que sí es muy relevante. Tengo una pregunta,
Jack.-Le miró a los ojos, seriamente-Quiero que la contestes con total
sinceridad. No recuerdo ni lo que he soñado esta noche y quiero, necesito que
me digas… por qué no llevo el resto de mi ropa.
-Eh… ¿De verdad no te acuerdas de lo que
soñaste?-El Doctor negó con la cabeza-Pues tenía toda la pinta de ser una
pesadilla. <<O eso, o un sueño erótico>> -Pensó- No dejabas de
moverte y estabas ardiendo. Y hablabas.
-¿Hablaba… en sueños?-Tartamudeó-Y… ¿qué
decía?
-…-Jack esperó para dar una respuesta-Mi
nombre.
Por más que él lo intentaba, no podía
recordar el maldito sueño. Pero no fue una pesadilla. Si algo sabía sobre sí
mismo con seguridad, era que con Jack no tenía pesadillas. Eso dejaba
únicamente la posibilidad de que el sueño fue…
-Jack, ¿dices que estaba ardiendo? ¿Por
eso me quitaste…?
-Sí, y te tapé con la mante. No dejabas
de moverte, ya te lo he dicho. Doctor…-Intentó desviarse del tema-¿Dijiste que
estás casado?
-Buena, en realidad… sí, digamos que sí.
Con River, pero… cuando Amy y Rory murieron…
-¿Quiénes son?-Le interrumpió.
-Amelia Pond. Fue la primera persona a
la que vi con esta cara. Rory se casó con ella, el señor Pond. Tuvieron una
hija, Melody. La secuestraron y transformaron en una psicópata –Resaltó sus
palabras con odio-Le obligaron a matarme. Afortunadamente, improviso bien. No
lo entiendo muy bien, pero ella se enamoró de mí. Me casé con ella algo
obligado, la verdad. Nos divertimos… hasta que llegaron los ángeles.
-¿Los ángeles llorosos? Tuve alguna
experiencia con ellos.-Recordó Jack.
-¿Y tú? ¿Te casaste? Lo dudo, pero… con
algo te entretendrías.
Jack sonrió levemente y salió de la
habitación como alma que lleva el viento, al tiempo que el Doctor terminaba de
desayunar. Al volver, traía consigo un sobre. Lo abrió y fue mostrándole las
fotos de su interior. El Doctor apartó la bandeja y comenzó a vestirse.
-Me casé, más de una vez. Tuve una hija
y… un nieto. Murió por mi culpa, y jamás me lo perdonaré. Tuve algunas
aventuras y romances imposibles. Este era mi equipo en Torchwood. Owen y Tochi
siempre estuvieron enamorados, pero ambos tenían demasiado miedo. Gwen es esta
de aquí. El de su lado es su marido, y el bebé es su hija. Él es Ianto. Él y
yo… compartimos demasiado. Murió, pero al menos estuve con él.-Dijo bajando el
tono, con la conciencia intranquila de tantas almas sobre su espalda.
El Doctor le miró, siendo él el piadoso
ahora, con esos ojos jóvenes y a la vez viejos y agotados. Los mismos que Jack.
-Mírate.-Sonrió levemente-Eres yo.
-Algo mayor, Doc.-Rió.
-Sí, pero es lo mismo. Siempre estuve
enamorado de ti, Jack. Pero, como tú dijiste una vez, nunca me doy cuenta de lo
importante… hasta que ya es demasiado tarde. ¿No?-Se acercó para despedirse.
Cedió un corto y pequeño, pero sincero
beso, en los labios del capitán. Acto seguido, caminó fuera de la casa. Se
encontró con la TARDIS justo en la puerta. Al parecer no se equivocó en las
coordenadas al aparcar, como había supuesto.
Acarició la puerta azul de la misteriosa
cabina, la abrió suavemente y un brazo conocido le detuvo.
Era Jack y su abrigo militar sonriendo
alegremente, impaciente y nervioso.
-Nunca es demasiado tarde.
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