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lunes, 7 de enero de 2013

Saga: Amor Fuera de Contexto


Clasificado: Mayores de siete.
Tema: Romance/Melodrama/Humor/Ciencia-Ficción.
Advertencias: Notas de la autora entre paréntesis. Spoilers temporada siete.
Sinopsis: Pasaron años tras su último encuentro, y la razón le decía a Jack que el Doctor no volvería. Las cosas ocurren cuando menos las esperas, ¿no es así?

TOMO 3

ADIÓS POND
JACK / ELEVEN

CAPÍTULO 1
TENGO SUEÑO

La TARDIS aterrizaba frente a él, y no podía creerlo. El hombre que tanto le hizo llorar regresaba ahora, después de todo este tiempo. Pero, ¿por qué?

Las puertas azules de aquella máquina tan singular se abrieron con el chasquido de dedos particular de un hombre en especial.

<<Sí. Es la TARDIS>> Pensó.

Aunque había cambiado. El interior era más luminoso y el suelo de la consola, de cristal. La sala de control principal no dejaba de hacer ruidos, por supuesto.

Una parte de Jack esperaba ver el rostro del Doctor y echarle en cara todo lo que podrían haber sido y hecho a lo largo de las estrellas, sencillamente para vengarse y marcharse para dejarle atrás de una vez por todas. Sin embargo, el rostro del que esperaba no apareció.
En su lugar, halló a un hombre aún más joven… de pelo castaño y ojos verdes apenados y temerosos, de labios finos y piel dulcemente pálida.

No hay duda de que se trataba del Doctor, con esa forma de vestimenta tan característica.
La camisa se notaba apretada contra el torso por los tirantes rojos, y en el cuello por la pajarita a juego. Los pantalones negros no le llegaban a los tobillos ni de lejos, y eso resaltaba los extraños mocasines con algo de tacón masculino. También pudo ver una chaqueta marrón echada en el asiento, con el destornillador sónico sobresaliendo del bolsillo interno izquierdo.

-¿Te regeneraste?-A lo que el Doctor respondió con una risa forzada y corta.

-Lo siento, Jack. Es lo que he venido a decirte. Lo necesitaba, a pesar de saber que no me perdonarás. Yo… morí, Jack.

-Eso ya lo veo. Tal vez si me hubieses llevado contigo, tú no…

-No, Jack, no. Fueron los Oods, ellos me dijeron que mi canción llegaba a su fin. El Amo volvió, los Señores del Tiempo iban a resurgir y traer a Gallifrey de vuelta. Los envié a la muerte otra vez, pero a cambio di mi vida. Iba a pasar, ¡tenía que pasar! Yo no quería que estuvieras allí.

-Hubiese estado a tu lado, siempre. Hace años de eso, Doctor. Al menos, para mí.

Al oír sus palabras, incluso él se preguntó qué diablos hacía allí. Le había dejado atrás por temor a que muriera por su culpa, y ahora regresaba por cobardía y egoísmo tras haber puesto a otros en su lugar. Se odiaba a sí mismo por hacer que se repitiera la misma historia con tantos inocentes.

-Tengo mil doscientos años, Jack. Pasaron muchas cosas. Amy y Rory. El Big Bang dos, reinicié el Universo. Me casé con River. Ella me mató en el desierto de Utah. Me borré a mí mismo de todo archivo en el Tiempo y el Espacio. Ahora todos se han ido. Vuelvo a estar solo.

La TARDIS movió una de sus palancas en forma de queja.

-Tú eres la excepción, vieja amiga.-Sonrió tristemente al tiempo que la acariciaba.

-Has estado ocupado, por lo que veo. Yo también. Los 4·5·6, Ianto… Gwen se casó y ahora tiene una niña preciosa. La gente no podía morir y yo sí. Torchwood acabó Estoy solo, Doctor.

El hombre joven se acercó temeroso, casi temblando y con ojos llorosos. No se atrevía a mirarle a la cara. Era la primera vez que le veía así, como un niño que no tiene a dónde ir. No podía dejarle solo, él nunca debía estar solo. Le estaba suplicando piedad, consuelo. Pero no iba a tomar la iniciativa, de modo que el capitán le abrazó con fuerza. El Doctor apoyó su cabeza contra el pecho de Jack y desató sus lágrimas. Compartió el abrazo rodeándole de igual forma.

-Lo siento. ¡Dios, lo siento tanto! ¡Perdóname, Jack!

-Shh… sh…-De sus ojos azules cayeron pocas gotas de agua salada.

Sostuvo entre sus brazos el pequeño cuerpo arrodillado con él, enredando los dedos de una de las manos en su pelo. Se balanceaban ligeramente como cuando se mece a un bebé para que deje de llorar.

-Lo siento. Lo siento mucho.-El volumen de su voz fue disminuyendo, y se convirtió en pequeños suspiros.

-Ya está, Doctor. Estoy aquí.

Para cuando quiso darse cuenta, el Doctor dormía profundamente.
Le tomó sujetándolo de las piernas y la espalda (Como aquella primera vez) Se puso de pie. Pensaba en llevarlo a su cuarto, pero… ¿dónde estaba ahora su cama? Tomó la rápida decisión de llevarle hasta su casa, ya que estaba justo en frente. Abrió las puertas de la TARDIS de una difícil patada y se disculpó al segundo.

-Lo siento, querida. No volveré a hacerlo. –Se encargó de que estuvieran bien cerradas al salir.

Continuó abriéndose paso hasta su propia habitación y tumbó al Doctor despacio sobre el colchón. Pero el castaño se aferraba a él, no quería soltarle aún estando dormido. De forma que se recostó junto al Doctor.

 To Be Continued

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