Clasificado: Mayores de trece.
Tema:
Romance/Melodrama/Humor/Ciencia-Ficción.
Advertencias: Notas de la autora entre
paréntesis. Lemon (ligero), tal vez demasiado empalagoso para algunos.
Sinopsis: dormir es el mayor milagro que
Jack le ha otorgado al Doctor, y ni siquiera le importa no poder explicarlo. El
título lo dice todo.
TOMO 3
ADIÓS POND
JACK / ELEVEN
CAPÍTULO 3
LA DIFERENCIA
ENTRE EL AMOR Y EL SEXO
El Doctor se despertó en un ambiente
cálido, entre las sábanas y los brazos de Jack. Podía sentir como los dedos se
enredaban dulcemente en su cabello. Estaba acurrucado junto a él, apoyando la
cabeza en su pecho. Ni siquiera abrió los ojos, pero Jack supo que ya no
dormía.
-Buenos días.-Sonrió levemente el de
ojos azules.
-Hola.-Le correspondió, e hizo una pausa
antes de volver a hablar-Eché de menos esto.
-¿El qué?
-Dormir.-Rió-Quiero decir que solo hemos
dormido.-Se acomodó de lado.
-¿Por qué?-Se colocó de la misma
forma-¿Quieres hacer algo más?
-No. Es decir… sí. Es solo que…
Un silencio no silencioso, inundado por
el sonido del aliento al salir de sus bocas, se incorporó junto a miradas que
parecían ser constantes permisos concedidos.
-…las otras veces fueron tan…
De nuevo se aproximaban sus rostros con
expresión serena y tranquila, muy despacio.
-…forzadas, tan…
Rozaban la punta de su nariz con la
otra, se encontraban al borde de un contacto intenso y profundo, sincero.
-…rápidas…-La frase del Doctor, que se
había alargado por suspiros, terminó con otro de estos, exhalado justo antes de
culminar dos bocas en un beso inconcebible.
Una vez más, se rodearon en un tierno
abrazo. Me atrevería a decir tímido y sencillo, casi inocente. El espacio entre
ellos dejó de existir. Nada les separaría nunca, más que su propio final. El
Doctor no podía concebir lo maravillosas que eran las manos de Jack y sus
caricias. Sus labios aún seguían unidos cuando empezó a ceder el más joven. Los
brazos del Doctor rodeaban el cuello del capitán, y ambas manos se encontraban
en su nuca. Jack estaba medio ladeado sobre él, deslizaba las yemas de sus
dedos en las caderas del otro hombre. Y pronto, deshizo el beso para
trasladarse a su cuello y su pecho.
Resultaba extraño para el Doctor ver su
cuerpo tan viejo y usado, y que a Jack le resultase tan nuevo y lo tratase como
una frágil figura de cristal. Acababa sintiéndose como tal, pero le agradaban
sus mimos. ¿¿Desde cuándo se comportaba él mismo de esa manera??… Cediendo a
los encantos de ese hombre de ojos azul intenso… Aunque en realidad era Jack el
que caía rendido ante él. Su piel suave, sus ojos verdes y sus labios finos
rojizos entrecerrados, su pecho que se alzaba y descendía acompasado por la
respiración.
Sí, es cierto. Ambas mentes perdían la
batalla contra la belleza de sus
cuerpos. Y a su vez, ambos cuerpos eran vencidos por el tacto y calor
compartidos.
Indescriptibles, innombrables
movimientos que seguían un mismo ritmo… ¡no se sabe cómo, porque no tenía
sentido! Tres corazones se hallaban en la misma habitación y sobre la misma
cama. Tres que extrañamente, no necesitaban luchar por una paz que ya poseían.
En verdad era diferente, totalmente distinto de otros encuentros desesperados.
El acto que llevaron a cabo juntos no fue lujurioso, lascivo, ni impulsado por
una desazón incontrolable.
Hicieron el amor.
To Be Continued
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