Whovians' visits

miércoles, 22 de agosto de 2012

Un Mundo sin River Song

Esta historia llega con un sorprendente final. 
¿Sorprendente? Sí. ¿Final? ¡No! Porque este fanfic no termina aquí. Aún quedan por leer, no solo este 14º capítulo, sino también el 15º y el grandioso epílogo. Querid@s Whovians, bienvenidos a los últimos actos de mi primera gran obra. Espero que sea de vuestro agrado.


CAPÍTULO CATORCE - SIEMPRE HAY OTRA OPCIÓN

La sala estaba en llamas, los Dalecs escandalizados, y la Tardis aterrizaba en el centro de la habitación. Rory y Amy salían de ella para recogernos. El Doctor quiso ayudarme, pero mi cuerpo estaba sujeto a la máquina en aquella silla extraña y los controles no funcionaban. La máquina se había sobrecargado y sencillamente explotado, ni el destornillador sónico podía sacarme de allí.

-Vete.-Dije valientemente.

-¿Qué? No. No pienso dejarte. Ni soñarlo. Conseguiré sacarte de aquí.

-Sabes que es imposible. Sal de aquí, el mundo te seguirá necesitando aunque yo ya no esté a tu lado. Vete.

-No… no puedo dejarte… ¡No puedo dejarte aquí!-Gritó en un llanto.

-Resurgí de las cenizas una vez, pero antes tuve que morir ¿recuerdas? Creo que estuvo bien, pero mientras duró.

-No… no…

-Shh. Vete, vete y ódiame. Ódiame porque no seguí contigo. No porque huyas eres un cobarde. Si no te vas, moriré sabiendo que tú también mueres. Déjame, como último deseo, ver cómo huyes hacia las estrellas una vez más. Velas por mí, y no me seas fiel. Es lo único que necesito saber.
Me besó de nuevo, un beso de despedida… como en las comedias románticas de los humanos. Bueno, un drama. Vi como desaparecía entre las llamas y cruzaba las puertas de la Tardis con mis ojos llorosos, de los que una lágrima no pudo evitar escaparse.

Morí escuchando los frenos de la Tardis que el Doctor dejaba puestos al despegar, y los gritos de los Dalecs maldiciendo a aquel que los había vencido una vez más en una batalla que nunca acaba. 


Y como penitencia por mi tardanza, os ofrezco un 2x1 y os ruego que continuéis bajando en la página para llegar al 15º capítulo. En cuanto vuelva a coger conexión a internet, publicaré el epílogo, corto y estimulante. 

CAPÍTULO QUINCE - FIN
Supongo que todo tiene un fin… Pero este no me gustaba para el desenlace de mi vida.

En el último segundo, siempre en el último segundo es cuando el verdadero la verdadera historia toca a su fin. Una película no termina cuando empiezan los créditos, no. El verdadero y gran final siempre espera hasta después de todas esas letras ordenadas y aburridas. El verdadero y gran final siempre es sorprenderte, y lo sorprendente de mi historia es que renací de mis cenizas dos veces y no solo una. Dos veces.
En el último segundo, una idea llegó a través de mi mente en un intento de sobrevivir.

¿Qué morí entre las llamas? ¿Morí? ¿Cómo iba yo a morir? Soy una Mujer Señor del Tiempo, soy eterna, ¡soy La Voz!

Ordené a los Dalecs que me liberaran, y así lo hicieron. Les ordené que me teletransportaran hasta el armario de la Tardis junto con ellos, y así lo hicieron.

Entonces, El Doctor se encontraba en el corazón de la Tardis en la sala de control, junto con la pareja de recién casados.

-¿Qué ocurre? ¿Por qué tienes lágrimas en los ojos? ¿Dónde está ella?-Le atosigaba Amy.

-Doctor…-Insistió Rory.

El Doctor estaba tirado en el suelo, sentado incómodamente y apoyando la espalda en el panel de mandos, exhausto y con gesto triste y cansado en su mirada.

-Ella está… No me dejó… Ella está…

-Cambiándose después de un día agotador. Tú también deberías hacer lo mismo, viejo.-Sonreí desde detrás de ellos y haciendo una aparición sublime, junto con los Dalecs detrás.

-¿Cómo…? ¿Tú estabas…?-Tartamudeó mientras se levantaba sorprendido.

-Vamos, cariño, sabes que siempre me gustaron las grandes entradas.

-¿Y ellos?

-Tenías razón. Como tú dices: siempre hay otra opción. Reprogramé sus existencias al completo, borré sus archivos y todas las copias, los enlaces de comunicación entre ellos y con su nave, etc. etc. Puedes comprobarlo tú mismo. No queda nada de los Dalecs, ni siquiera lo orgánico, creo.

El Doctor se aproximó a las máquinas con destornillador sónico en mano y se dispuso a escasearles.

-Enhorabuena, un trabajo impecable. Y dime, ¿todo esto se te ocurrió antes o después de que me fuera?

-¿De verdad me creerías capaz?
-No.

-Entonces, ¿te gusta tu regalo? Me refiero a que son tuyos, claro.

-No gracias, yo ya tengo mi ejército. ¿Es una despedida?

-Pff… Sí. Necesitaba saber que sabías que yo existía, pero necesito sentir que no estoy atada a ti.

Él asintió totalmente serio.

-¡No idiota! Es una broma. ¿Cómo voy a irme ahora? Viviremos aventuras a través del espacio y el tiempo. Tú y yo. Y algún que otro humano al que enamoremos. Porque… es una relación abierta, ¿no?

-¡Ja, ja, ja! Chica mala.-Me besó.

Este es el verdadero y gran final: risas compartidas, amigos, amor, las estrellas… y el sonido de los frenos de la Tardis.


1 comentario:

  1. me ha encantado tu fanfic, excepto por algunas cosas, que daleks se escribe con c, no con k, lo tenia que decir xD

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